
Hablar sucio
Estás junto a tu pareja, sintiendo su piel desnuda acariciar la tuya. Su pecho sube con cada soplo de aire. Notas sus labios cálidos contra tu cuello y, de repente, las palabras sexualmente provocadoras recorren tu cuerpo como una descarga de energía. Has querido soltar ese lado salvaje tuyo hablando sucio, pero no has encontrado el valor, o ni siquiera sabes por dónde empezar? Aquí hemos reunido técnicas para enseñar a los principiantes exactamente cómo hacerlo. Hay consejos sobre la respiración, los movimientos del cuerpo, los sonidos y las propias frases. Lo más importante de hablar sucio es cómo lo dices, no lo que dices!
Crear el ambiente
Para algunas personas, el primer intento de hablar sucio con su pareja puede resultar bastante violento. Para eliminar parte de esa vergüenza inicial, deberías comentarle a tu pareja tanto la idea del experimento como el límite de guarrería que buscas. Lo segundo sirve para evitar una reacción negativa por su parte si te desmadras demasiado rápido y cruzas sus límites personales. Eso sí, esta charla no debería ocurrir justo antes del momento: crearía una presión enorme e innecesaria. Reconozcámoslo - casi nadie quiere estar bajo el foco cuando empieza a hablar sucio.
Crear un ambiente sensual es una base esencial para dejar salir ese lado travieso. No, no - - suelta ese CD de Barry White! El aura que tengo en mente puede parecer un poco peculiar, porque consiste en un ritmo de respiraciones y movimientos corporales, más que en música suave y velas, como esperaría la mayoría. Aun así, también puedes usarlas si notas que te ponen más. Este aspecto es la parte más importante de hablar sucio, porque no es lo que dices, sino cómo lo dices. Podrías decir la mayor guarrada del mundo y sonar tan sexy como una enciclopedia electrónica.
La respiración
Estabilizar la respiración es bastante importante, porque es lo que distingue hablar normal de hablar sucio. Empieza imitando las respiraciones profundas que haces en la consulta del médico mientras te escucha los pulmones. Puedes respirar por la nariz, por la boca o por ambas. Si decides respirar por la boca, no querrás formar una gran “o” con los labios. Venga, no eres una mascota esperando una chuche de su dueño. La boca debería estar ligeramente abierta, no más ancha que la punta de tu dedo índice. Eso parece producir una expresión más atractiva...
La velocidad de las respiraciones debe coordinarse con la progresión de los movimientos del cuerpo, los preliminares o el coito. Si vas a hacer el amor de forma sensual, las respiraciones deben ser lentas; y si vas a imitar a un conejo desatado, evidentemente serán más rápidas.
Cuando hayas conseguido un compás estable, fíjate en el sonido de tu respiración. Lo más importante: la espiración debe apagarse poco a poco. Si el aire que sueltas se queda en un solo tono, puede parecer brusco y casi forzado. Para visualizar el sonido de esta técnica, imagina una montaña rusa. Mientras el vagón trepa traqueteando, tú inspiras. Cuando se detiene apenas medio segundo en lo alto, tú también. Y mientras baja por la vía hasta frenar antes de la siguiente cuesta, haces que el principio de la espiración suene un poco y luego se vaya quedando en silencio. Quizá te interese practicar esta rutina cuando estés a solas.
Añadir sonidos
Cuando te sientas cómodo con esta técnica de respiración, puedes empezar a hacer sonidos al espirar. Normalmente deben ser instintivos y relajados, del tipo "uh", "ah", "oh" o "mmm". Aquí puedes dejar caer la mandíbula sin problema para abrir más la boca si quieres. No analices estos sonidos; no hace falta preocuparse por si estás haciendo el sonido correcto. Si tienes dudas, una buena regla es que rara vez te equivocas con una vocal, en lugar de con alguna consonante rara. Por ejemplo, si eliges el sonido "beee", vas a acabar sonando como una oveja muy traviesa que bala.
El truco de estos sonidos es que no estás siendo ruidoso; de hecho estás siendo muy tenue. Lo que se busca es que la voz apenas se escape. En cristiano, estás murmurando o susurrando fuerte. Esto también se conoce comúnmente como "voz sexy". Si te cuesta llegar a este volumen, imagínate entre bastidores en una obra de teatro. De repente, el papel principal se queda en blanco y olvida por completo su texto. Depende enteramente de ti susurrar las frases lo bastante alto para que se oigan en el escenario, pero no tanto como para que las oiga el público.
Añadir movimientos del cuerpo
Para perfeccionar el ritmo, toca añadir movimientos del cuerpo. Lo ideal es que estén en perfecta armonía con la respiración: el movimiento empieza y acaba cuando empieza y acaba una respiración. Al inspirar, el pecho debe elevarse levemente, hacia arriba y en diagonal hacia fuera. De forma natural, los hombros irán con delicadeza hacia atrás y la parte alta de la espalda se arqueará con ese movimiento.
Hay muchas técnicas distintas para espirar. Puedes simplemente dejar que el pecho, los hombros y la parte alta de la espalda vuelvan a su posición original, como un movimiento de alivio. Otra opción es añadir un empuje sutil de pelvis. Al inspirar, deja que la zona lumbar se arquee para que la pelvis y los glúteos se empujen hacia fuera. Los abdominales se alargan. Al espirar, aprieta los glúteos y lleva la pelvis hacia delante con un movimiento de cuchara, visto de perfil, hasta volver a la posición inicial.
Para complicar un poco estos movimientos, prueba a añadir una contracción abdominal justo antes de hacer el movimiento de cuchara. Una contracción es el tensado de los músculos. Una contracción abdominal se parece al movimiento que hacen tus abdominales si están a punto de recibir un puñetazo inesperado: los hombros se van un poco hacia delante mientras los abdominales se empujan contra la espalda. Al final, la contracción debería hacer que la pelvis termine el movimiento de cuchara subiendo con delicadeza y volviendo a bajar a su estado original. Visto de lado, el recorrido de la pelvis debería parecerse al número "seis".
Para quien busque todavía más dificultad, deja que el temblor de la contracción se oiga en la espiración. Ese sonido puede resultar muy sexual, porque puedes enlazarlo con frases sucias sobre la eyaculación. Aunque todos estos movimientos son fundamentales, tampoco conviene pasarse. No estás intentando llamar la atención de un avión. Mantenlo sutil o estarás condenado al baile de los pajaritos.
También puedes añadir al ritmo otros movimientos más pequeños, como arquear el cuello, cerrar los ojos, apretar la mano o morderte el labio inferior.
Juntarlo todo
Ahora que ya habrás despertado la libido de tu pareja, toca dar el último toque. Ten presentes las pautas básicas: igual que las respiraciones profundas y los sonidos, tus palabras también deben ir sincronizadas con el ritmo que acabas de crear. Tu pareja debería oír casi siempre la inspiración, y es en la espiración cuando hablas con la "voz sexy". Vocaliza todas las palabras lo mejor que puedas.
Para empezar, céntrate en estas preguntas: cuáles de las habilidades o los atributos de mi pareja me ponen? Qué me hacen sentir? Cómo me siento ahora mismo? Hablar sucio va sobre todo de frases del momento, así que intenta dejarte llevar por el instinto. Si te parece que tu pareja está buenísima, dilo tal cual: "estás buenísima/buenísimo!" Si notas que su tacto te hace vibrar los genitales, dilo: "Tu tacto me hace vibrar la polla/el coño." Si notas que la tienes muy dura o que estás muy mojada, dilo: "La tengo durísima / estoy empapada ahora mismo."
Eso sí, una buena regla general es evitar la palabra "porque". No estás escribiendo un examen de desarrollo. Así evitas sonar soso y además añades urgencia. En cierto sentido, puedes acabar metiendo un trozo largo de frase en una sola espiración, lo que te obliga a decirlo muy rápido y subraya esa urgencia. Por ejemplo: "Verte ahí tumbado desnudo me pone la polla dura / me pone el coño mojado porque me pareces irresistible." Puede que lo sientas así, pero es un poco largo. Prueba a separar los fragmentos con respiraciones. Inspiración larga, "Verte ahí tumbado desnudo", inspiración rápida "Me la pone dura / me pone mojada", inspiración "Eres irresistible." Este estilo suena más natural que mecánico, que es justo lo que busca hablar sucio bien.
Otra ventaja añadida de separar la frase es que te permite pensar sobre la marcha. Puedes soltar algo sin plantearte si es lo bastante largo, ni por qué lo sientes así. Suelta la frase, respira y añade.
Subir el nivel
Para subir un poco el nivel, céntrate en esta pregunta: qué quiero que le pase a mi pareja o que me pase a mí? No te cortes. Piensa en cosas como los preliminares, el sexo oral, el anal, el uso de juguetes, distintas posturas, los azotes, etc. Las respuestas a esta pregunta se pueden convertir en frases muy guarras. Están todas dentro de ti, porque solo tú sabes lo que quieres. Vale, puedes hacer trampa si de verdad lo necesitas: si te quedas totalmente en blanco, ver películas para adultos como inspiración siempre es una opción. Aun así, deberías mirar bien dentro de ti y sacar todas tus fantasías más sucias. (Inspiración larga) "Acabas de salir de la ducha (un par de respiraciones), solo quiero follarte hasta que no puedas ni andar (inspiración), correrme por encima de ti (inspiración) ... (espiración/inspiración temblorosa), y dejarte otra vez bien sucia."
Después de soltar algunos de tus deseos, quizá quieras insistir más en ciertos temas. Una opción es añadir aquellos sonidos iniciales. "Uh (inspiración), quiero comerte el coño / chuparte la polla (inspiración), aah." La repetición sirve para subrayar la importancia de una acción. "Dame fuerte! (Inspiración larga). Venga (inspiración rápida), dame fuerte! (Inspiración), dame más fuerte!" También puedes usar adjetivos y adverbios. "Mis pezones quieren que tus labios suaves los chupen despacio y luego los muerdan fuerte."
Usar adjetivos o adverbios sueltos también descansa de oír siempre la combinación de adjetivo antes de sustantivo. Asegúrate de cargar la última sílaba de la palabra para crear más impacto. Por ejemplo, la palabra "mojado" se puede pronunciar "moja-doo". (Inspiración larga) "Me encanta cuando te meto / me metes la polla tan adentro (inspiración), la noto tocarte/tocarme todas las paredes (inspiración), caliente (inspiración), mojado (inspiración), húmedo (inspiración), apretado."
Para no repetirte con el vocabulario, prueba con metáforas, del tipo "quiero sentir mi/tu esencia saliéndose de mí". Para un toque más agresivo, soltar tacos puede ser muy excitante. Compara "Follas de maravilla" con "Joder! Follas de puta maravilla!" Otros ejemplos son "Fóllame más fuerte, joder, zorra/cabrón", "Dame una puta azotaina en el culo" y "Dios, es tan jodidamente bueno que quiero correrme entero encima de ti". Aquí puedes hablar más alto, porque estas frases tienden a ser más agresivas.
Fíjate en cómo responde tu pareja - hay quien encuentra increíblemente erótico, en el calor del momento, que se refieran a él o a ella de una forma inusual, incluso degradante, como "mi putita" o "mi cabrón guarro", pero hay quien se ofende muchísimo. Si notas sorpresa (o la sientes tú), habladlo después y aseguraos mutuamente de que es solo un 'juego'. En cualquier caso, como con todo lo nuevo, empieza despacio, observa la respuesta - y ajusta en consecuencia.
Juego de rol
El juego de rol también puede considerarse una rama de hablar sucio, porque aunque estés actuando hay muchísimo diálogo. El juego de rol se centra básicamente en representar tus fantasías o las de tu pareja. Esto suele ser más difícil, porque hay que entender bien las fantasías conociendo el papel de cada uno. Por ejemplo, tienes que saber si tu pareja debe hacerse la tonta, la salvaje, la tímida, la borde, etc. Un ángulo fácil para empezar son los papeles dominante y sumiso. Tú eliges uno y tu pareja tiene que elegir el opuesto, o al revés. La figura dominante suele ser más agresiva en sus deseos y sus ganas. Tiene que llevar el mando: ordenar y exigir. "Te voy a esposar a la cama, y más te vale no chillar." "Abre las piernas, ya!" Ser sumiso tiene dos caras: la que accede y la que se resiste. Si accedes, puedes decidir o bien limitarte a hacer lo que te mandan, o hacerlo con la intención de disfrutarlo.
Si te resistes, puedes decidir cumplir las órdenes suplicando clemencia, o cumplirlas después de amenazas intensas. Si ves que a tu pareja le cuesta asumir el papel dominante, puedes lanzar preguntas desafiantes. "Qué vas a hacer si me niego hasta a besarte, ya no digamos a chuparte la polla / comerte el coño?" Si la parte dominante sigue sin reaccionar, responde tú a las preguntas. "Me va a dar una bofetada, o me va a inmovilizar?" Aquí la parte sumisa está ofreciendo material con el que la parte dominante pueda trabajar. Hay muchas situaciones donde hablar sucio sirve en el juego de rol: la enfermera y su paciente no tan enfermo, quien suplica una nota mejor, un amo y su esclava, Cleopatra seduciendo a César, la animadora universitaria popular con el chico del montón, etc. Recuerda que el truco para una buena sesión de juego de rol es representar exactamente lo que ansías, siempre que sea dentro de lo seguro.
Es absolutamente necesario practicar hablar sucio con alguien con quien te sientas cómodo. Eso te permitirá decir exactamente lo que buscas y, al final, satisfacer tus ganas y tus necesidades. Todo el mundo tiene potencial para hacerlo de maravilla, siempre que te acuerdes de trabajar con tu propio instinto y de ser lo más natural posible. Las técnicas y los consejos de aquí no están grabados en piedra, así que siéntete libre de añadirles tu estilo personal y de fijarte en lo que te devuelve tu pareja. Ten presente que la práctica hace al maestro y que en la variedad está el gusto.


