
Masaje - Pajas con los pies
Los pies no sirven solo para caminar. De hecho, pueden usarse para todo tipo de actividades, incluidas las sexuales. Una paja con los pies es una actividad sexual en la que los pies de la pareja sexual frotan el pene para provocar excitación, estimulación u orgasmo. Se trata de una práctica excitante tanto en lo visual como en lo físico: el placer puede venir de contemplar un pie bonito y bien cuidado frotándose contra los genitales, pero también de la sensación tan poco habitual que produce una paja con los pies. Dicho en pocas palabras, una paja con los pies consiste en rodear el pene con la planta y/o la parte interna del puente de los pies y deslizarlos arriba y abajo por el tronco.
Este fetiche no es para el hombre corriente ... o quizá sí? No hace falta tener fetichismo de pies para disfrutar de las ventajas de una paja con los pies. Todo empieza por cierto gusto por los pies y por las ganas de probar actividades 'fuera de lo común'. Echa un vistazo a nuestra guía práctica y ponla a prueba ... y si te calza bien, disfrútalo!
Lo básico
Antes de empezar con esta actividad sexual, hacen falta una buena higiene y un poco de arreglo. Como los pies pueden acabar mordisqueados, lamidos, frotados contra los genitales o todo eso a la vez, es importante lavarlos a fondo; exfoliar la piel muerta también es imprescindible. Merece la pena cortar las uñas de los pies a una longitud adecuada, revisándolas después para asegurarse de que no queda ningún borde afilado. Se pueden pintar las uñas de los pies, pero conviene hacerlo al menos un día antes del juego, para no dejar un regusto tóxico en la boca de la otra persona (si la cosa avanza en esa dirección).
Otro elemento esencial de una paja con los pies es la lubricación. Una sustancia resbaladiza como aceite, crema hidratante o lubricante íntimo permite que el pie se deslice con fluidez sobre la piel de la otra persona, y se puede aplicar directamente en el pie o en las partes del cuerpo con las que entra en contacto. Quien recibe puede disfrutar mucho aplicando el lubricante en los pies de la otra persona, o viendo cómo se lo aplica ella misma. Elige un lubricante que sea digerible, hipoalergénico y seguro para la zona genital.
Si el juego con los pies es algo nuevo, diviértete experimentando! No hay nada malo en tener curiosidad ni en explorar otras formas de juego sexual, siempre que ambas partes se traten con respeto mutuo y se comuniquen. De hecho, mientras la atracción siga dirigida a la persona entera - en lugar de convertirse en una obsesión por una sola parte del cuerpo - las pajas con los pies y las actividades relacionadas son un comportamiento perfectamente sano y normal.
Colocación
Buena parte del éxito de una paja con los pies depende de una buena colocación. Así, quien la hace puede coger el ritmo con facilidad y sin forzar demasiado el cuello, la espalda o las piernas. Es posible que los pies se acalambren un poco antes de dar con un ritmo cómodo, así que es importante que el resto del cuerpo esté lo más relajado posible. Si la paja con los pies resulta difícil de ejecutar, quien recibe puede echar una mano sujetando juntos los pies de la otra persona o dirigiendo el movimiento de la estimulación.
Hay unas cuantas posturas que una pareja puede probar. Para empezar, puedes experimentar con algunas de las siguientes, o con todas...
Quien recibe encima
Quien recibe se sienta con la espalda recta en una silla baja, con las piernas separadas para dejar el miembro a la vista. Quien da puede tumbarse boca arriba debajo de la otra persona, levantar las piernas (ligeramente abiertas) y rodear el pene con los pies.
Otra opción es que quien recibe se quede de pie mientras quien da permanece boca arriba, con las nalgas cerca del borde de la cama. Este método permite que sea quien recibe quien se ajuste agachándose o inclinándose, en lugar de tener que hacerlo quien da.
Al mismo nivel
Las dos personas empiezan sentadas frente a frente, en la cama o en el suelo. Una de ellas, o las dos, puede echarse hacia atrás o tumbarse, apoyándose en almohadas o con los brazos por detrás como soporte. Quien recibe abre las piernas para dar acceso a los genitales, mientras que quien da, con las piernas levantadas, envuelve el pene con los pies. Esta colocación exige bastante de las caderas y los muslos de quien da, pero la vista que cada persona tiene de la otra es espectacular.
Una variante sexy (y muy fácil) de esta clase de pajas con los pies: quien da se tumba boca abajo, de espaldas a su pareja, y lo masturba sin mirar. Es una especie de paja con los pies al revés: el movimiento sobre el pene viene de doblar las rodillas. Para deleite visual de quien recibe, quedan a la vista el dorso de los dedos y la planta de los pies, por no hablar del trasero!
Quien da encima
- Un movimiento divertido es sentar a quien da en una silla o en la cama; los reposabrazos son opcionales, aunque útiles. La pareja que recibe se tumba a horcajadas en el suelo, debajo. Puedes alternar entre uno y dos pies con bastante facilidad, teniendo su cuerpo contra el que hacer fuerza.
Reflexiones finales
A veces lo mejor es sacar el tema que traes entre pies, perdón - entre manos, en pleno calor del momento. Otras veces ayuda hablarlo antes. Depende de si tu pareja es del tipo más espontáneo o no. En cualquier caso, mientras la excitación se apoye sobre todo en la persona entera y no en una sola parte, este tipo de actividad puede ser una alternativa morbosa y divertida a la estimulación manual.