
Ciclo de la respuesta sexual masculina
En cuanto su cerebro registra interés sexual, el cuerpo masculino atraviesa una serie de cambios físicos en respuesta. Es lo que se conoce como ciclo de la respuesta sexual masculina, un modelo de las respuestas fisiológicas humanas que se producen durante la estimulación sexual. Aunque hombres y mujeres tienen muchas similitudes al experimentar la excitación sexual, los tiempos de las etapas clave de la respuesta sexual son bastante distintos.
Los hombres suelen excitarse con bastante rapidez y pasan por una larga etapa de excitación elevada (conocida como fase de meseta) antes de llegar por fin al orgasmo. Por eso hay quien cree que la versión masculina del ciclo de la respuesta sexual tiene menos etapas que la de una mujer. Sin embargo, lo cierto es que los hombres sí atraviesan el mismo patrón que las mujeres, pero llegan a cada etapa a ritmos distintos.
Visión general
La manera de vivir la respuesta sexual varía según la persona. Aunque el modelo de la respuesta sexual masculina pretende servir de guía orientativa del patrón de excitación de cada persona, cabe esperar cierta variación. Al fin y al cabo, estímulos distintos pueden provocar respuestas distintas - además, el funcionamiento fisiológico de un hombre, su estado de ánimo y la comodidad que siente con su pareja sexual influyen muchísimo en cómo vive la respuesta sexual. Es perfectamente normal que no sea igual para todo el mundo ni todas las veces.
Fase 1: Deseo
El deseo es la etapa preliminar de la respuesta sexual, común a ambos sexos. Antes de que el cerebro registre interés sexual, el pene cuelga en estado flácido. Cuando un hombre recibe alguna forma de estímulo excitante que despierte su interés, ya sea psicológico (p. ej. un recuerdo excitante, una fantasía o la anticipación de una actividad sexual) o algún tipo de caricia, imagen o sonido placentero … se produce una reacción física.
En la mayoría de los casos, los hombres con un funcionamiento peneano sano se excitan en diez a treinta segundos desde la estimulación inicial, lo que da lugar literalmente a una erección a los pocos segundos de que las señales encargadas de actuar sobre determinados nervios y vasos sanguíneos hayan recorrido las vías correspondientes. En los hombres, la etapa del deseo puede darse casi a la vez que la de la excitación, mientras que las mujeres necesitan más tiempo para que se produzcan los mismos cambios fisiológicos. Esto ocurre porque el deseo masculino responde mucho más al estímulo visual que el de una mujer.
El deseo es el preludio de la excitación; sin ese impulso, esa pasión o esas ganas de contacto íntimo, resulta difícil pasar a la fase siguiente. Además, la salud, el ánimo y el nivel de confianza de un hombre también influyen mucho en su disposición física y mental para llegar hasta el final. Cuando la respuesta sexual termina en la etapa del deseo, en lugar de centrarse en la incapacidad de excitarse, es importante buscar formas de aumentar la tensión sexual para estimular un deseo más fuerte.
Fase 2: Excitación
Tras responder a una combinación de estímulos emocionales y/o físicos, los hombres entran en la segunda fase de la respuesta sexual: la excitación. Esta etapa se caracteriza por la vasocongestión, una función del cuerpo que aumenta el flujo de sangre a los genitales y ejerce presión sobre los vasos sanguíneos y el tejido circundante. El cambio más visible en el cuerpo masculino en respuesta a la acumulación de excitación es la erección del pene.
Cómo se produce una erección?
El pene está formado por tres estructuras: los dos cuerpos cavernosos y el cuerpo esponjoso. El cuerpo esponjoso recorre el pene a lo largo y rodea la uretra, actuando como conducto tanto del semen como de la orina. Los cuerpos cavernosos son tubos de forma cilíndrica que discurren paralelos por la parte superior del pene y contienen en su interior un material esponjoso que puede llenarse de sangre.
Cuando un hombre se excita sexualmente, los nervios de su pene se activan y hacen que los músculos que rodean la pared de las arterias se relajen para permitir que entre más sangre en el pene. El material esponjoso de los cuerpos cavernosos absorbe esa sangre de más, lo que pone el pene erecto y rígido. Una vez que el pene se ha congestionado, se genera una tensión suficiente para que la sangre ya no pueda salir, lo que permite que la erección se mantenga firme. Los hombres llegan a esta etapa de la excitación sexual mucho más rápido que las mujeres, así que, para alcanzar juntos la etapa del orgasmo, es aconsejable que los hombres intenten alargar más los preliminares.
Durante la excitación:
- aproximadamente el 25% de los hombres experimenta un enrojecimiento de la piel conocido como “rubor sexual”;
- aumenta la sudoración;
- los pezones se endurecen;
- la tensión arterial sube aproximadamente un tercio (con un aumento algo mayor en los hombres que en las mujeres);
- la frecuencia respiratoria, la tensión muscular y la frecuencia cardiaca aumentan;
- se reduce la sensibilidad al dolor; y
- la sangre afluye a los genitales, el escroto se contrae y los testículos se acercan al cuerpo …y, a medida que entra más sangre en el pene, el glande se hincha aún más y adquiere un color rojo oscuro/morado.
Fase 3: Meseta
Algunas mujeres necesitan unos quince a treinta minutos para superar la etapa de la excitación - mucho más que su homólogo masculino, que suele llegar a la fase de meseta en apenas unos minutos. Esta etapa es una continuación de la fase de excitación y se caracteriza por una excitación elevada. Mantener la tensión sexual desempeña un papel vital en la conservación de la erección y, a medida que la tensión sexual sube y la estimulación continúa, el recorrido del hombre por el ciclo de la respuesta sexual asciende de forma constante hacia el orgasmo
En esta prolongación de la etapa de excitación se producen las siguientes respuestas fisiológicas:
- los testículos aumentan de tamaño y se acercan al cuerpo;
- la rigidez de la erección aumenta;
- el glande se hincha; y
- las glándulas de Cowper liberan líquido preeyaculatorio.
La estimulación ayuda a mantener la dureza de la erección hasta que se llega al punto sin retorno - también llamado el momento de inevitabilidad - en el que el cuerpo sufre las contracciones finales que llevan a la cuarta etapa del ciclo de la respuesta sexual.
Fase 4: Orgasmo
Los hombres experimentan una amplia variedad de respuestas físicas al orgasmo, que es en esencia una descarga definitiva de la tensión sexual, y que van desde contracciones musculares involuntarias (sobre todo en la zona genital y en el resto del cuerpo) y espasmos musculares hasta subidas de la tensión arterial, la frecuencia cardiaca y la frecuencia respiratoria.
Fase 5: Resolución
La resolución es el momento en que el cuerpo vuelve a un estado no excitado. En esta última fase, una vez que el hombre eyacula - o bien, en su defecto, su excitación se desvanece - experimenta un fenómeno conocido como detumescencia, en el que el cerebro envía señales para permitir que la sangre sobrante del pene salga por fin, mientras el resto del cuerpo regresa despacio a la normalidad.
Los hombres también experimentan un periodo refractario durante esta fase; es el tiempo que hace falta tras el orgasmo antes de que un hombre sea físicamente capaz de tener otra erección y responder a más estimulación sexual. Si un hombre se ha excitado pero no ha tenido un orgasmo, la sangre tardará más en salir.
Reflexiones finales
Por el alto grado de atención que recibe el orgasmo, las demás etapas de la excitación sexual suelen pasarse por alto. Sin embargo, en realidad hay mucha gratificación física y psicológica que surge de todas esas otras etapas, así que merece la pena entender cómo funcionan y explorar formas de sacarles hasta la última gota de placer!