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Placer en el embarazo

Placer en el embarazo

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El embarazo es una etapa apasionante de cambios inmensos. Pero, sabías que ‘estar esperando’ también puede ser una fase de gran deseo? A medida que su cuerpo se transforma para traer una nueva vida al mundo, una mujer puede experimentar una excitación increíble y una receptividad intensa a la estimulación física. Te explicaremos qué le pasa a su deseo sexual conforme avanza por las tres etapas del desarrollo del embarazo. También hablaremos de la importancia del placer en solitario y de cómo cultiva una conexión más profunda con un cuerpo femenino que está cambiando.

Embarazo y deseo

El embarazo puede afectar a la libido de una mujer intensificando su respuesta al contacto físico y a la estimulación sexual. Gran parte de esto se debe a un aumento repentino en la producción de hormonas del embarazo. Este efecto introducirá muchos cambios en el estado físico y emocional de una mujer.

Notará diferencias en su cuerpo desde el principio del embarazo: náuseas matutinas; episodios de cansancio extremo; aumento de peso; pechos tensos, sensibles y congestionados; un aumento del flujo sanguíneo por toda la zona reproductora; una sensación de plenitud pélvica; y unos genitales que se notan sensibles y congestionados.

También se dará cuenta de los cambios en su estado de ánimo. Una vez embarazadas, las mujeres pueden volverse más vulnerables a las fluctuaciones de humor y sufrir incapacidad para concentrarse. Algunas experimentan una eufórica sensación de bienestar, mientras que otras se sienten cohibidas e incómodas con los cambios que está viviendo su cuerpo. También puede sentir nerviosismo mezclado con ilusión, algo que viven muchas futuras mamás. Algunas mujeres experimentan una sensación de liberación sexual porque ya no tienen que preocuparse por 'quedarse' embarazadas; esto puede tener un impacto muy positivo en su vida sexual, ya que están libres de ansiedad y pueden limitarse a disfrutar del sexo.

El sexo llega por etapas

Cuando estás esperando un bebé, todo lo que antes funcionaba en tu vida amorosa se va por la ventana. Sensaciones que volvían loca a una mujer antes del embarazo hoy pueden irritarla por completo. Esta sección explicará cómo se siente ella en cada etapa de su desarrollo; también daremos consejos para afrontar cada trimestre.

Primer trimestre

Este es el periodo en el que las mujeres empiezan a adaptarse a los cambios que se producen dentro de su cuerpo. Podéis tener sexo como lo haríais normalmente, porque el feto no es lo bastante grande como para estorbarla físicamente. Una mujer puede tumbarse boca arriba sin dificultad, disfrutar de posturas variadas y recibir cómodamente una penetración profunda.

A qué prestar atención

El mayor enemigo de este trimestre son las náuseas matutinas y, para desgracia de algunas mujeres, pueden durar todo el día. Las estadísticas muestran que hasta un ochenta por ciento sufre algún grado de náuseas y vómitos durante la fase inicial del embarazo. Intentar sobrellevarlo es frustrante, y los síntomas pueden infligir tanto dolor emocional como físico.

Si está peleándose con las náuseas, lo último que va a querer es sexo. Sin embargo, es importante que la pareja mantenga alguna forma de contacto íntimo. No solo alimenta vuestra conexión mutua, sino que además hay muchas probabilidades de que alivie parte de sus síntomas. Si te parece que nada funciona, saca el coito de la ecuación y empieza por algo muy sencillo. La estimulación sensual, ya venga en forma de estimulación de los pezones o de un masaje de pies, puede ser justo lo que hace falta para aliviar el mal humor, la bajada de energía y las náuseas.

Algunas mujeres empiezan a preocuparse por tener que rendir sexualmente durante el embarazo. Esto puede deberse a varios motivos, como: se sienten inseguras y poco atractivas; o bien se sienten físicamente incómodas. Recibir más ánimo y atención puede aliviar el estrés innecesario que tiene respecto al sexo. Un enfoque muy útil es que la persona con la que se acuesta se esfuerce un poco más en el dormitorio y, por ejemplo, le dé un masaje o le dedique una sesión atenta de sexo oral (eso sí, nunca soples aire dentro de la vagina, ya que durante el embarazo puede causar una embolia gaseosa poco frecuente pero mortal).

Segundo trimestre

Una vez superadas las pruebas del primer trimestre, en el segundo esperan cosas buenas. Hay muchas probabilidades de que una mujer embarazada se sienta estupendamente, tanto mental como físicamente. También experimentará más libido y una mejor lubricación propia. De hecho, la excitación sexual puede intensificarse tanto que algunas mujeres viven los mejores orgasmos clitorianos y de punto G de su vida. Además, pueden llegar al clímax mucho más rápido que antes. Parte del motivo es que el flujo sanguíneo hacia los genitales y los pezones aumenta hasta un cincuenta por ciento. Como resultado, los órganos sexuales crecen de tamaño y quedan aún más predispuestos a la estimulación.

Algunas mujeres sienten un enorme deseo de tomar la iniciativa con su pareja. Por otro lado, su pareja puede estar menos dispuesta a querer sexo con ella por motivos como notar las patadas del bebé o no querer hacerle daño. No te preocupes! El bebé está protegido dentro del útero, amortiguado frente al contacto físico por el líquido del saco amniótico. Mientras el médico no sospeche factores de riesgo, como una tendencia al parto prematuro, es seguro mantener relaciones.

A qué prestar atención

Ya avanzado el segundo trimestre, las parejas quizá tengan que ser más creativas con las posturas. La penetración profunda puede empezar a resultar incómoda. También es habitual que una mujer embarazada se sienta incómoda tumbada boca arriba, porque el peso del útero puede cortarle el riego sanguíneo. Esto puede bajarle la tensión y dejarla mareada, al borde del desmayo, angustiada o con falta de aire; si ocurre, debe girarse sobre el lado izquierdo.

Tercer trimestre

El deseo sexual de una mujer suele mantenerse alto en el tercer trimestre. Sin embargo, la actividad sexual puede disminuir por el ajetreo de los preparativos para el bebé. Si se hace difícil encontrar ocasiones para el sexo en pareja, tanto mujeres como hombres pueden recurrir al placer en solitario como forma de relajarse y seguir en contacto con su yo sexual.

Una ventaja (para la mujer) de seguir teniendo orgasmos durante la tercera fase del embarazo es que puede ayudar al cuerpo a prepararse para el parto. Mediante la actividad sensual se dirige más flujo sanguíneo por toda la zona reproductora. Esto no solo nutre la zona y le permite relajarse, sino que además genera contracciones suaves en el útero. Aun así, ten cierta precaución con los orgasmos durante las últimas semanas de este trimestre. Cerca del final del embarazo, el cuerpo se vuelve más sensible a la oxitocina, una de las hormonas que se liberan durante el orgasmo, así que el orgasmo puede provocar contracciones leves, aunque los estudios no han demostrado que desencadene el parto de forma fiable.

Una técnica interesante para practicar en esta etapa es el masaje perineal, es decir, la manipulación de la zona que hay entre la vagina y el ano. Usar el masaje para estirar el tejido ayuda a reducir el riesgo de desgarro y de episiotomía durante el parto.

A qué prestar atención

Colocarse para el sexo se vuelve más complicado en este último periodo del embarazo. La postura de lado y la penetración por detrás serán vuestras posturas 'de cabecera', porque no ejercen una presión dolorosa sobre la espalda y el abdomen. Su corazón trabaja más para bombear más sangre al útero que, al final del término, se lleva aproximadamente una quinta parte de su volumen sanguíneo. Por eso las mujeres se quedan fácilmente muy sin aliento en este 3.er trimestre, así que las posturas menos exigentes serán bien recibidas por la futura madre. Algunas parejas encuentran que las posturas cara a cara pueden ser incómodas o incluso algo distrayentes, porque notan los movimientos del bebé.

Puede que hayas oído que, al llegar a la semana treinta y siete, el sexo puede provocar el parto. Recibir semen en contacto directo con el cuello uterino puede ayudarlo a relajarse y a dilatarse. Cuando vas al hospital para que te induzcan el parto, uno de los componentes del medicamento contiene prostaglandinas sintéticas. Curiosamente, el semen contiene prostaglandinas naturales, el mismo tipo de hormona que usan los médicos para ayudar a ablandar y abrir el cuello uterino. Dado que el coito puede acelerar las cosas, pide orientación a tu médico sobre si es seguro o no que lo hagas.

Placer en solitario

Por el enorme cambio que atraviesa el cuerpo durante el embarazo, puede llegar a resultar extraño, como si ya no te perteneciera! No solo masturbarse es una gran forma de relajarse, sino que además puede ayudarte a reconectar con tu cuerpo en plena transformación. Puedes redescubrir qué te resulta placentero y, a su vez, comunicárselo a tu pareja.

Para terminar

Tengas pareja o no, es importante que una mujer haga todo lo posible por seguir siendo orgásmica. Mantener un nivel sano de energía sexual ayudará a una futura madre a seguir conectada y satisfecha en cada etapa de su embarazo.

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