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Embarazo no planificado

Embarazo no planificado

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Un resultado positivo en una prueba de embarazo es una noticia emocionante para algunas personas … pero cuando ser madre o padre es lo último que se tiene en mente, ese resultado puede ser extremadamente difícil de encajar; sus consecuencias cambian la vida, en un sentido o en otro.

Seguir adelante con un embarazo, o decidir interrumpirlo, es una elección personal - y no promovemos ni respaldamos ninguna opción concreta. En última instancia, todo se reduce a tomar una decisión informada, y esperamos que este artículo sirva de buena base para sopesar esas opciones.

Qué es un embarazo no planificado?

El embarazo puede producirse después de que un hombre eyacule dentro de la vagina de una mujer, o cuando el líquido preseminal o el semen llegan a la vagina o cerca de ella, y por eso la marcha atrás no es un método fiable. Aunque una mujer tiene más, o menos, probabilidades de concebir en distintos momentos de su ciclo - es posible en cualquier momento, incluso durante la regla! A través de un proceso llamado fecundación, el espermatozoide del hombre se fusiona con el óvulo de la mujer para iniciar el desarrollo del embarazo.

Un embarazo no deseado o no planificado se considera como tal cuando una pareja concibe de forma accidental, sin la intención de tener un bebé juntos. Quedarse embarazada de forma inesperada le puede pasar a cualquier mujer en edad fértil, y puede ocurrir aunque ella y su pareja sexual usen métodos y/o dispositivos para evitar que suceda.

Prevalencia

En todo el mundo, se calcula que hay unos 121 millones de embarazos no intencionados cada año, y que unos seis de cada diez acaban en aborto inducido.

El National Center for Health Statistics (NCHS) publicó en 2002 un trabajo llamado National Survey of Family Growth. Entre los hogares de Estados Unidos, casi la mitad de todos los embarazos (el 45 % en 2011) no fueron intencionados, unos 2,8 millones al año; de ellos, alrededor de cuatro de cada diez terminaron en aborto.

Qué contribuye a unas tasas tan altas?

Un editorial publicado en Contraception en 2008 señalaba los siguientes factores: fallo o uso incorrecto de un método o dispositivo anticonceptivo; falta de acceso a formas adecuadas de anticoncepción; una educación sexual insuficiente; la incomodidad general de la sociedad ante los temas relacionados con la sexualidad; la pobreza; "una mala comunicación entre las parejas sexuales"; suposiciones poco realistas sobre el riesgo de quedarse embarazada; una mayor aceptación (por parte del público general) de que tengan hijos las personas que no están casadas; una cultura hipersexualizada que no representa la sexualidad de forma responsable; y unos servicios de anticoncepción que no llegan a hablar lo suficiente con sus pacientes sobre sexo, anticoncepción y embarazo.

Quién corre más riesgo?

En Estados Unidos, la población adolescente representa una proporción alta de quienes viven un embarazo no planificado. Según la revista médica Contraception, "Una de cada tres chicas se queda embarazada al menos una vez antes de cumplir veinte años."

El problema se concentra sobre todo entre las personas jóvenes y solteras; esto se debe a que: han tenido poco contacto con los temas de salud sexual y con la educación en planificación familiar, son las más vulnerables a los mitos y a la desinformación, y son las que menos experiencia tienen (en comparación con quienes llevan más tiempo siendo sexualmente activas) a la hora de practicar sexo de forma responsable y usar la anticoncepción correctamente.

Qué factores influyen a la hora de afrontarlo?

Hay muchas cuestiones que influyen en cómo afronta una persona una concepción no intencionada. En ese momento es de vital importancia el acceso de la pareja a información contrastada - así como los consejos que recibe del personal sanitario, de la familia y de las amistades.

Los principios morales, éticos y religiosos pueden influir en cómo se siente una persona ante la idea de tener un hijo frente a la de interrumpir el embarazo. Los factores socioeconómicos son fundamentales; la estabilidad económica de ambos progenitores influirá en la decisión, igual que la forma en que un bebé puede afectar a los estudios o al empleo futuros. Algunas personas tienen en cuenta cómo un nuevo bebé interferirá en el bienestar de los hijos que ya tienen, y cómo afectará a la relación entre la madre y el padre.

Puede que la pareja no quiera criar a un hijo en el entorno en el que vive, mientras que otras personas quieren ahorrarle al bebé posibles defectos físicos por el consumo de drogas o alcohol antes de (o incluso durante) el embarazo. También están las personas que sencillamente no se sienten preparadas para ser madre o padre porque se ven demasiado jóvenes, sin preparación o incapaces de hacerlo por muchos otros motivos.

Fallo del método anticonceptivo

El Guttmacher Institute informa de que prácticamente el cien por cien de las mujeres norteamericanas que han mantenido relaciones sexuales y tienen entre quince y cuarenta y cuatro años han usado, como mínimo, un método anticonceptivo. Además, aproximadamente el sesenta por ciento de ellas sigue usando uno actualmente.

Entre las mujeres en edad reproductiva, los métodos anticonceptivos más habituales son los fácilmente reversibles, encabezados por la píldora anticonceptiva, el dispositivo intrauterino (DIU) y el condón masculino. La edad, los factores socioeconómicos y el hecho de haber estado casada o de tener ya hijos son factores determinantes en la elección del anticonceptivo.

Incluso con un uso perfecto, los métodos anticonceptivos pueden fallar; algunas formas tienen un riesgo mucho mayor de embarazo no planificado, como la marcha atrás o el método del ritmo. Entre los dispositivos y los medicamentos, la esponja, los espermicidas, los condones masculinos y los capuchones cervicales suelen tener la tasa más alta de embarazo no planificado - tanto con un seguimiento estricto como medio de las instrucciones de uso recomendadas. La píldora anticonceptiva, en cambio, falla en menos de 1 de cada 100 mujeres al año con un uso perfecto, y en unas 7 de cada 100 con un uso habitual, cuando se olvidan pastillas o se toman tarde.

Ten en cuenta que hay métodos quirúrgicos que son formas casi - pero no del todo - infalibles de evitar que se produzca la concepción; son la ligadura de trompas y la vasectomía.

El único método infalible para evitar un embarazo no intencionado es la abstinencia. Recurrir a esta técnica no significa que una pareja no pueda disfrutar de otras formas de estimulación placentera. Hay muchas: la masturbación, el masaje sensual, el masaje sexual (por ejemplo, una paja o unos dedos en la vagina), o usar juguetes sexuales.

El sexo oral es otro método excelente para dar placer a tu pareja sin exponerse al embarazo, pero conlleva otras implicaciones que hay que tener en cuenta, sobre todo las enfermedades de transmisión sexual. Entre las ITS más comunes que pueden transmitirse mediante el cunnilingus y/o la felación están el virus del herpes simple, el virus del papiloma humano (VPH), la gonorrea, la clamidia y la sífilis.

Qué hacer ante un embarazo no planificado

La píldora del día después es la primera línea de defensa inmediata de una mujer frente al embarazo. Hay que tomarla lo antes posible después del sexo, idealmente en las primeras setenta y dos horas (algunos tipos funcionan hasta cinco días), porque actúa sobre todo retrasando la ovulación. Se considera una forma de anticoncepción de emergencia y no está pensada para un uso habitual; en muchos países, incluido Estados Unidos, se vende en farmacias sin receta. Ten en cuenta que puede tener efectos secundarios dolorosos.

Una vez que se produce la concepción, una mujer tiene unas cuantas opciones sobre cómo seguir adelante con su embarazo. Todas conllevan sus propios riesgos, además de implicaciones a corto y a largo plazo. Una vía es llevar el feto a término y quedarse con el bebé, o darlo en adopción. La otra posibilidad, la expulsión intencionada del feto o del embrión del útero, se llama aborto. En Estados Unidos, alrededor de cuatro de cada diez embarazos no intencionados se interrumpen así, normalmente con medicamentos o mediante una intervención quirúrgica. Según "The Gynecological Sourcebook" (2003), alrededor del cuarenta y tres por ciento de las mujeres ha tenido al menos un aborto inducido a los cuarenta y cinco años. (Aunque no es realmente una 'opción', también hay causas naturales o complicaciones del embarazo que pueden provocar un aborto espontáneo, conocido como pérdida del embarazo. Puede ocurrir en las primeras etapas del embarazo, normalmente dentro de los tres primeros meses después de la fecundación.)

Pregunta en la consulta de tu médico, en el centro de planificación familiar de tu zona o en internet para obtener más información y conocer los recursos locales sobre cómo prevenir un embarazo no intencionado, o cómo afrontarlo.

Reflexión final

Las personas que deciden tener una vida sexual activa deben ser conscientes de que corren riesgo de embarazo, aunque usen anticoncepción. Cuando alguien no quiere tener hijos, resulta aún más importante aplicar medidas que reduzcan ese riesgo. Infórmate sobre cómo funcionan las probabilidades de embarazo, practica sexo seguro (o abstinencia), y plantéate combinar dos métodos anticonceptivos, como usar a la vez la píldora y el condón.


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