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Coito anal

Coito anal

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Hay muchas maneras de disfrutar del ano de forma erótica. A algunas personas les gusta la sensación de un dedo introducido en el orificio anal y girado con suavidad. Otras encuentran muy excitante y estimulante la introducción de un juguete sexual o de un pene. Esta sección reúne todas las pautas esenciales para disfrutar del coito anal.

Para empezar

Algunas personas no están muy abiertas a experimentar con esta parte del cuerpo, porque temen que provoque un dolor enorme o porque la sola idea les da asco. En cualquier caso, asegúrate de hablarlo con tu pareja para evitar malas reacciones. Si tu pareja se niega, no intentes forzarla, será una experiencia horrible para ella (y, al final, para ti) si no se siente cómoda con la idea.

Si intentas convencer a tu pareja de que explore este mundo, empezar con algo tan grande como un pene no es desde luego la manera de hacerlo. Empieza por conseguir que se sienta cómoda con las caricias en la zona, luego pasa a uno o dos dedos y, por último, cuando llegue el momento, al coito. Mientras tu pareja no se sienta preparada para recibir, la ansiedad hará que su esfínter anal se contraiga, y querer forzar el paso será extremadamente doloroso, así que ten paciencia!

La limpieza es esencial en prácticamente todas las formas de este tipo de juego. Un baño o una ducha es una preparación estupenda y puede ser el inicio de la fiesta. Una vez que tu pene o tu juguete sexual ha estado dentro del recto, no lo introduzcas en ningún otro sitio hasta haberlo lavado. Un descuido en este punto puede provocar una infección muy grave. Asegúrate de usar cantidades generosas de un buen lubricante y empieza lo más despacio posible las primeras veces.

Las mayores ideas erróneas sobre el coito anal

La mayoría de la gente cree que el coito anal duele y que siempre es una experiencia incómoda. Esto es sencillamente falso. Como en cualquier forma de coito, el ano, igual que la vagina, tiene que acostumbrarse a la actividad. Muchas personas recuerdan su primera vez como algo doloroso, pero el dolor no es algo que haya que aguantar - sobre todo en el sexo anal, es la señal para ir más despacio o parar. De hecho, las primeras veces seguramente fueron dolorosas y poco placenteras. Dejaron ellas de tener relaciones sexuales? En casi todos los casos, no. El coito anal se rige por las mismas pautas en ambos sexos; hace falta práctica para acostumbrarse a la actividad. El dolor suele ser señal de que algo se está haciendo mal, no de que el acto en sí esté mal. En la mayoría de los casos el dolor se debe a unas pocas razones: quien recibe está demasiado en tensión y se contrae, quien penetra empuja demasiado fuerte, no hay suficiente lubricante, o el pene o el juguete siguen siendo demasiado grandes para introducirlos (según el nivel de experiencia del momento). Usar los dedos y juguetes más pequeños es la mejor manera de acostumbrarse a la sensación, y se aconseja aumentar el tamaño poco a poco. Una vez que te sientas a gusto con la idea y con los principios, probablemente te resulte muy placentero.

Las 5 pautas principales

  1. Usa siempre lubricante. A diferencia de la vagina, la pequeña cantidad de moco que produce el recto es completamente insuficiente para el coito anal. Por eso la penetración anal debe ir siempre acompañada de una cantidad abundante de lubricante. Los lubricantes a base de agua son compatibles con el látex y muy recomendables.

  2. Para de inmediato si tu pareja te pide que pares. Si tu pareja está demasiado en tensión para experimentar, todas las formas de penetración anal provocarán mucho dolor. No decimos que dejes de intentarlo del todo, solo que no te impongas a tu pareja, porque eso únicamente producirá una mala experiencia para ella y hará que tenga menos ganas de volver a intentarlo.

  3. Ve despacio. Cuando experimentes con el sexo anal las primeras veces, ve despacio. No hay prisa y, si te tomas tu tiempo, probablemente los dos disfrutéis de la experiencia. No debería hacer falta forzar gran cosa. Con una buena lubricación, un objeto debería deslizarse hacia dentro con cierta facilidad. Recomendamos usar los dedos previamente para relajar antes los músculos, las primeras veces.

  4. Las ganas por sí solas no garantizan un sexo anal placentero. Lee los otros cuatro puntos.

  5. Comunícate siempre con tu pareja. Como en cualquier actividad sexual, la comunicación es esencial. Habla de lo que quieres hacer, comenta de antemano tus deseos, dile a tu pareja qué te gusta y qué no te gusta durante el coito anal. En resumen, habla abiertamente de tus preferencias y de tus sentimientos y, escucha los de tu pareja.

Entender el ano y el recto

Una minoría de hombres y mujeres llega al orgasmo con el sexo anal sin estimulación genital directa. En las mujeres, esto ocurre probablemente por las contracciones de la musculatura pélvica - y, en una pequeña minoría, por la pura excitación de ser penetradas por vía anal. En los hombres, el orgasmo puede producirse por la presión ejercida sobre la próstata. Sin duda responden a la estimulación indirecta del bulbo del pene. Los orgasmos por estimulación anal se dan sobre todo cuando quienes participan se dejan absorber por completo por sus sensaciones y fantasías.

La función principal del recto es servir de paso a las heces, pero estas no se almacenan normalmente en el recto salvo justo antes de una deposición. Pueden quedar pequeñas cantidades en su interior. Esta es una de las razones por las que se recomienda usar condones durante el coito anal.

El recto no es rectilíneo; después del corto canal anal que une el orificio anal con el recto, este se inclina hacia la parte delantera del cuerpo, a veces hasta 90 grados. Luego, unas pulgadas más adelante, se curva hacia atrás, en dirección a la columna. Se puede conocer la forma del propio recto introduciendo con suavidad un objeto blando, probando distintos ángulos y posturas y concentrándose en lo que se siente. Asegúrate de que el objeto tenga una base ensanchada para que, si se te escapa de la mano, no se deslice hacia el interior del recto y quede temporalmente imposible de recuperar.

Si introduces un dedo aproximadamente media pulgada en el ano y presionas la yema contra la pared, notas con claridad los dos músculos del esfínter. Los separa menos de un cuarto de pulgada. El esfínter externo está controlado por el sistema nervioso central (voluntario), lo que significa que puedes contraerlo y relajarlo cuando quieras. El esfínter interno es muy distinto. Este músculo está controlado por el sistema nervioso autónomo (involuntario). El esfínter interno refleja el miedo y la ansiedad y reacciona a ellos. Puede hacer que el ano se contraiga de forma automática aunque la persona esté intentando relajarse.

Existe el riesgo de perder tono (firmeza) del esfínter con el tiempo, por la dilatación repetida que supone el coito con penetración. Cuando el tono del esfínter anal disminuye puede aparecer incontinencia fecal (mal control); si se vuelve crónico, suele tratarse con ejercicios del suelo pélvico, cambios en la dieta o biofeedback, y la cirugía se reserva para los casos que no mejoran. Esta es otra muy buena razón para ir despacio y no forzar nunca el coito anal! Cada cuerpo tiene una capacidad de adaptación distinta; si el coito anal sigue siendo doloroso (o incluso muy incómodo), lo mejor es probablemente dejarlo - recuerda que hay muchas otras maneras de estimular la zona anal y disfrutar de ella sin llegar al coito completo.

Aunque siempre es sensato practicar el sexo más seguro posible, esto es especialmente cierto en el coito anal. El revestimiento del recto es muy fino y puede desgarrarse si se le somete a demasiada tensión. Usando condones, reduces mucho las probabilidades, tanto tuyas como de tu pareja, de transmitir la mayoría de las ITS.


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Very usefull and placener

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14 de ago 00:40

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