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Pruebas de ETS

Pruebas de ETS

Si nunca te has hecho una prueba de Enfermedad / Infección de transmisión sexual (ETS/ITS), este artículo te ayudará a prepararte para lo que te espera cuando vayas a la revisión.

Si estás a punto de empezar una relación sexual con una nueva pareja, es muy importante haceros las pruebas de ETS por ambas partes de antemano. Muchas ETS dan pocos síntomas visibles o ninguno, y tanto tú como esa posible nueva pareja podéis llevar encima una infección de un encuentro anterior sin ni siquiera saberlo. Las ETS pueden poner en peligro la vida (o como mínimo cambiarla para siempre) y hay que tomárselas siempre muy en serio. Recuerda que cuando te acuestas con una nueva pareja, en realidad os estáis acostando con todas las parejas que habéis tenido por ambas partes hasta ahora - una idea que da que pensar!

Otra posibilidad: quizá tengas algún síntoma que apunte a una ETS y decidas hacerte una revisión. Vale - así que estás de los nervios, verdad? Empiezas a repasar mentalmente lo que has hecho durante el último año. Te acuerdas de aquella chica del bar o de aquel tío bueno de la discoteca: en el calor del momento acabaste llevándotelo o llevándotela a casa para un rollo de una noche; o de aquella bronca enorme con tu ex porque ella o él te ponía los cuernos, pero acabasteis en la cama una última vez. Te preguntas: usó él condón cuando estuvo con esa otra chica, o se protegía ella cuando me era infiel? Podía tener algo aquel tío o aquella chica del rollo de una noche y no habérmelo dicho?

Pedir la cita

Piensas en todo esto mientras haces esa llamada para tu revisión de salud sexual; te entra el sudor y cuelgas. Deja de sufrir: coge el teléfono, marca y pide la cita. Es lo mejor que puedes hacer por ti y en realidad no es para tanto. Lo mejor es averiguar qué es lo que va mal, si es que va algo mal, y luego tomar las riendas. Ahora te contamos qué te puedes esperar cuando llegues a la consulta del médico y cómo pasar por todo esto sin demasiado dolor!

Cuando llegas a la clínica

Al llegar a la consulta del médico te registras y rellenas unos papeles. En los papeles te piden datos generales: dónde vives, tu edad, tu fecha de nacimiento y los datos del seguro. Te llaman por tu nombre y alguien de enfermería te lleva a la sala de exploración. Te pesan, luego te dan un bote y te mandan al baño. Asegúrate de usar las toallitas higiénicas envasadas que te facilitan para limpiarte las partes íntimas. Esto sirve para eliminar todas las bacterias y obtener una muestra de orina limpia y estéril. Al salir del baño te llevan a la sala donde se hará la exploración. Enfermería hace entonces la primera parte del reconocimiento: te toman la tensión (que a estas alturas puede estar un poco alta), el pulso (a lo mejor notas el corazón a mil) y te hacen unas cuantas preguntas del tipo "Cuándo fue tu última regla?" (para mujeres) y "Hay algo en concreto que quieras que mire el médico?"

Una vez hecho esto, te dan una bata y salen de la sala. Te cambias, y luego qué? Te sientas y esperas un poco más. Miras por la sala; ves unas revistas en el expositor de la puerta y coges una para calmar los nervios. Justo cuando encuentras un artículo que suena muy interesante y que te apetece leer... toc toc. El médico ya puede atenderte.

La mayoría de los médicos intentan darte algo de conversación para calmarte los nervios y que él o ella pueda empezar la exploración. Casi todos arrancan con un montón de preguntas: cuándo fue la última vez que tuviste intimidad con alguien? A qué edad empezaste a tener relaciones íntimas? Has tenido alguna vez sexo sin protección con alguien? Cuántas parejas has tenido. Hazte un favor en esto: no mientas. Es mejor decirle la verdad a tu médico, para que pueda darte la mejor ayuda posible.

La exploración en la mujer

Una vez pasados todos los trámites previos, el médico pasa a la exploración física. Chicos que estáis leyendo esto: a menos que queráis saber por lo que pasan las mujeres en una revisión ginecológica, podéis saltar directamente a la siguiente sección. Chicas, esto es lo que os podéis esperar por lo general.

Tendrás que tumbarte boca arriba (ponte lo más cómoda posible), colocar los pies en unos estribos y el médico te pedirá que te relajes todo lo que puedas. Cuanto menos tensa estés, mejor irá toda la experiencia. Respira y trasládate mentalmente a un sitio mejor. Relaja los músculos vaginales y entra el espéculo. Puede que lo notes un poco frío; normalmente el médico intenta calentarlo en agua caliente. El espéculo sirve para mantener abiertas las paredes vaginales mientras el médico te hace la citología y toma los cultivos.

La citología consiste en lo siguiente: se introduce en la vagina un instrumento de plástico que se raspa contra el cuello del útero. Esto permite recoger una muestra de células del cuello del útero para analizarla. La citología busca células anormales que puedan ser cancerosas o que puedan derivar en cáncer si no se tratan. La misma muestra también puede analizarse para detectar el virus del papiloma humano (VPH), una infección frecuente que muchas mujeres contraen; el virus en sí no tiene cura, pero la mayoría de las infecciones desaparecen solas, y los cambios en las células y las verrugas que causa se pueden tratar.

Después el médico te preguntará si quieres que te hagan un cultivo bacteriano. Di que sí. Ese cultivo busca clamidia y gonorrea. Las dos son enfermedades de transmisión sexual que suelen ser asintomáticas (es decir, que no hay ningún síntoma visible que te avise de que hay una infección) y que pueden provocar una enfermedad inflamatoria pélvica y llegar a dejarte estéril si no las tratas.

Una vez hechas estas dos pruebas se retira el espéculo; el médico se pone unos guantes, lubrica un dedo y lo introduce en la vagina mientras presiona sobre tu abdomen. El motivo? Palpar tus órganos internos (ovarios y útero) para asegurarse de que no hay nada raro. Sale el dedo y, adivina... ya está! Vístete y reúnete con el médico en la consulta. Repasa los métodos anticonceptivos si quieres que te receten algo. El médico te llamará dentro de unas dos semanas con los resultados de la citología y los cultivos. Pero antes de irte, pide una cosa más... un análisis de sangre para el VIH. Puestos a hacer la exploración, hazla entera y bien.

La exploración en el hombre

Tu exploración irá más o menos así. El médico procede con el reconocimiento y te revisa por fuera en busca de bultos, erupciones o cualquier cosa fuera de lo normal. El médico busca verrugas y pregunta si has tenido dolor al orinar o secreción por el pene. También quiere saber si has tenido la garganta inflamada últimamente o ganglios hinchados en alguna parte. Él o ella te revisa el vello púbico, el meato urinario y el ano (puede que el médico tenga que hacer un tacto rectal si existe la posibilidad de verrugas o de inflamación de la próstata). Luego llega la parte que los chicos temen - que hoy en día suele consistir simplemente en orinar en un vaso, aunque algunas clínicas todavía toman una muestra con un hisopo en la punta del pene. En ambos casos, la muestra se envía al laboratorio para analizarla en busca de enfermedades de transmisión sexual (gonorrea y clamidia). Ya casi está.

Después el médico comprueba si hay hernias inguinales, sujetándote el escroto mientras te pide que tosas. Se acabó... "Toma ya!!!" Pero espera, una cosa más. Igual que les hemos dicho a las mujeres, asegúrate de pedir tu análisis de sangre del VIH. Es lo único que la muestra de orina o el hisopo no detecta y, sin embargo, es la prueba más importante de todas.

Conclusión

Ahí lo tienes, la revisión de salud sexual en pocas palabras. Si el médico encuentra algo, muchas veces se puede tratar ese mismo día. La clamidia suele tratarse con una semana de pastillas antibióticas, y la gonorrea con una sola inyección de antibiótico.

Fue para tanto? Un poco quizá, pero mereció la pena? Desde luego! Quieres saber la mejor forma de rebajar toda esa tensión previa a la prueba para la próxima vez? Usa protección siempre, absolutamente siempre, en cualquier tipo de relación íntima con otra persona, salvo que estés en una relación larga, de confianza y en la que ya os hayáis hecho las pruebas. Puedes encontrar todo lo que necesitas en la tienda: condones, condones femeninos y diques dentales (para el sexo oral). También puedes ir al centro de salud sexual de tu zona, donde muchas de estas cosas están disponibles gratis.


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