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Guía del intercambio de parejas

Guía del intercambio de parejas

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Puede que pienses que el intercambio de parejas consiste simplemente en poder nadar - y guardar la ropa. Pero hay más que el mero hecho de tener otras parejas sexuales. Una relación de intercambio necesita un nivel aún mayor de respeto, confianza y atención hacia la otra persona para que la cosa salga bien.

Aquí te contamos las cosas claras sobre lo que significa tener una relación abierta de intercambio de parejas.

Definición

El intercambio de parejas es un acuerdo entre parejas por lo demás monógamas para tener cierto nivel de contacto sexual con una o más personas, en un entorno seguro y aceptado por todos. El sexo con varias parejas (MPS) puede abarcar desde el simple voyerismo de mirar y dejarse mirar hasta los tríos y/o el sexo en grupo - y hasta las orgías en toda regla; tú eliges!

El intercambio de parejas se distingue del ‘Poliamor’ en que quienes lo practican no mantienen ninguna relación afectiva ni económica con las personas ajenas a la relación principal; se trata solo de sexo y, quizá, de amistad.

El intercambio de parejas no es engañar! La participación en este estilo de vida se produce con conocimiento y consentimiento mutuos. Se emprende de forma conjunta y la integridad de la relación principal sigue siendo lo primero. La gran ventaja del intercambio es que elimina el engaño y los celos asociados a las 'aventuras' que emprende uno u otro miembro de la pareja.

Modalidades de intercambio

Quienes practican el intercambio lo hacen de muchas maneras, pero el estilo suele girar en torno al nivel de contacto entre las parejas. Adopta tres formas básicas, entre ellas: el intercambio soft, el cerrado y el abierto. Por supuesto, las fronteras entre cada forma no están claramente definidas; cada pareja puede mezclar y ajustar lo que le convenga, como quiera.

El intercambio soft es una forma estupenda de introduciros, a ti y a tu pareja, en este estilo de vida. Es aquel en el que una pareja comparte el mismo espacio sexual con otras, pero apenas hay (o no hay en absoluto) contacto físico con nadie que no sea tu propia pareja. Viene a ser básicamente hacer preliminares con otras personas y luego tener coito con tu pareja principal en la misma habitación que los demás. La penetración queda reservada solo para tu pareja. A veces puede haber incluso sexo oral durante el calentamiento, pero esto suele hablarse y acordarse entre todos. Si todo va bien, una pareja puede decidir pasar a las otras formas - o no!

El intercambio cerrado es para quienes ya tienen más experiencia. Consiste en llevarse a una o más personas externas a otra habitación (fuera de la vista de tu pareja), y suele incluir penetración. Este estilo permite libertad sexual a cada miembro de la pareja con la persona o personas nuevas, manteniendo privada su relación principal. O quizá, para algunos, poner en escena la ‘fantasía’ incluye un grado extra de ‘picardía’ gracias a la separación física de la pareja principal. El intercambio cerrado es más habitual en fiestas privadas y en clubes liberales.

El intercambio abierto o full swap es aquel en el que las parejas se comparten abiertamente, a menudo en la misma cama. Puede ser un trío, un cuarteto - o más. Suelen elegirlo las parejas que quieren mantener el contacto entre sí en todo momento. Normalmente es un estilo de intercambio en el que ‘todo vale’, dentro de los límites que todo el mundo haya acordado - y esos límites siguen valiendo una vez que cae la ropa y todo el mundo está encendido. Aquí es especialmente importante dejar claros y bien firmes los límites - y mantenerse en el ‘no es no’! Por esta razón esta forma es realmente solo para quienes tienen experiencia, ya que los incumplimientos de lo acordado entre las parejas principales (aunque no sean intencionados) pueden sacar a relucir celos y otras emociones negativas.

Motivaciones

Las razones no son difíciles de encontrar. A la mayoría de la gente le gusta el sexo - y le gusta con más variedad. Pero qué lleva a algunas personas a extender ese interés hasta convertirse en swingers? Lo que sigue es una lista de solo algunas de las razones posibles:

El sexo es divertidísimo: por qué limitar el placer de vivirlo con otras personas solo por unas normas sociales fijadas por terceros? Si ambos miembros de la pareja creen que el amor y el sexo son dos cosas separadas (aunque conectadas), entonces es posible practicar el MPS sin ninguna sensación de riesgo para el amor monógamo que comparten.

Simplemente las ganas de divertirse con gente afín. Quienes practican el intercambio suelen tener la mente abierta y no juzgar a los demás ... por tanto, personas ideales con las que forjar buenas amistades. Un buen club liberal es ante todo un buen club social - con ventajas añadidas!

El voyerismo y los deseos exhibicionistas pesan mucho entre las motivaciones de los swingers. Las personas que tienen estas necesidades a menudo encuentran un gran placer en ver (y ser vistas por) su pareja - y a otras - en actos sexuales con distintas parejas.

El deseo de revitalizar o ‘mejorar’ una relación sexual existente. Las parejas que buscan nueva variedad en su vida sexual suelen ser las primeras en la fila para probar el intercambio.

La necesidad de un miembro de la pareja de 'gestionar' a una pareja promiscua mediante una aventura controlada. Un estilo de vida de intercambio puede usarse para preservar una relación en la que a uno de los dos, o a ambos, se le va fácilmente la mirada.

Hay infinidad de variantes en las que algunos hombres necesitan ‘controlar’ a su mujer organizándole sexo con otro hombre (tendencias latentes de chulo); y mujeres cuyo interés, o necesidad, es tener la oportunidad de representar este tipo de escenario. Esto puede llegar hasta el candaulismo, en el que un hombre obtiene gratificación sexual viendo a su pareja mantener relaciones con otras personas … la participación puede ir desde el simple mirar hasta ser ‘obligado’ a unirse, o (en algunos casos) incluso ser ‘obligado’ a dar placer sexual también al otro hombre. Estas motivaciones son cada vez más habituales en el mundo del intercambio.

En una motivación relacionada, de vez en cuando un hombre mayor impulsa el intercambio para permitir que su pareja más joven y sexualmente más activa consiga mayor satisfacción sexual dentro de situaciones que él puede controlar. Esto le ayuda a evitar que ella se meta en encuentros más peligrosos, secretos e incontrolados.

Esta lista es tan variada como larga! La gente tiene muchas razones para practicar el intercambio, pero lo que más importa es cuál es tu motivo (y el de tu pareja). Necesitas tener una idea clara de por qué te metes en el intercambio de parejas para empezar y qué normas se van a aplicar. Esto os ayudará, a ti y a tu pareja, a decidir qué es lo adecuado para vosotros para que vuestra relación sobreviva a la experiencia (y, con suerte, salga reforzada de ella).

Quiénes son los swingers?

Quienes practican el intercambio son personas corrientes de todos los ámbitos, de todas las razas y de todas las clases sociales: desde el mundo obrero ateo hasta los ambientes cristianos ricos y devotos. En realidad no hay un hilo común que los una a todos, salvo su preferencia en cuanto a hábitos sexuales y el deseo de diversión sin inhibiciones.

Sin embargo, la mayoría es heterosexual, aunque también hay parejas homosexuales y muchas parejas bisexuales (o quizá bicuriosas) que practican el intercambio. La mayoría de quienes participan tienen entre 30 y 50 años (aunque ahora se está implicando más gente joven), y casi todas buscan llevar su sexualidad a un sitio nuevo.

Pros & contras

Los beneficios de un estilo de vida de intercambio son variados: como método para revitalizar tu vida sexual con la pareja con la que tienes un compromiso, espacio para ampliar horizontes sexuales, entablar nuevas relaciones de forma segura, incluso mejoras en tu relación actual (siempre que todo el mundo empiece y termine en el mismo punto en cuanto a expectativas y resultados). Hay muchas parejas que afirman que su relación se salvó al convertirse en pareja liberal y que, hay que reconocerlo, han profundizado su propio compromiso mutuo en el proceso.

Por otro lado, tienes que asegurarte de que tu relación está en condiciones de llevar los niveles de confianza al siguiente nivel. Las relaciones abiertas tienen la costumbre de magnificar las condiciones y los problemas que ya existen dentro de una relación. Si la confianza está mínimamente en duda, o el amor no es fuerte y real - y el compromiso pisa terreno inestable - no puede existir la apertura que hace falta para que el intercambio salga lo mejor posible. Aunque algunos dirán que trabajar este tipo de cuestiones (mediante una entrada suave en las relaciones abiertas) puede ayudar a aclarar qué hay que trabajar, en realidad la probabilidad de que eso ocurra es muy incierta y la apuesta es muy arriesgada. Los celos y la posesividad no son rasgos que hagan de una relación una buena candidata al intercambio. Además, a las relaciones débiles o tensas no suelen poder ayudarlas ni el intercambio ni el poliamor (tener más de una relación ‘en toda regla’ a la vez con el conocimiento y el consentimiento completos de todas las personas implicadas), y este tipo de andanzas pueden ser peligrosas para cualquier relación principal si falta cualquier cimiento. El amor verdadero y una comunicación honesta y abierta son requisitos básicos para que este tipo de relación funcione.

También hay que considerar la visión social de este estilo de vida; el intercambio de parejas sigue siendo en buena medida incomprendido por el público general, con cierto estigma asociado. Aun así, el intercambio es en gran parte un asunto privado y relativamente fácil de mantener con discreción (si así se desea), de modo que quizá esta sea una de las consideraciones menos importantes.

Antes de intentar el intercambio

Una vez que se ha vivido el intercambio, no hay forma de deshacer lo que pasa, así que aquí van algunas cosas que conviene tener en cuenta antes de lanzarse:

La comunicación con tu pareja es vital, sobre todo al principio, porque ninguna de las dos personas sabe exactamente con qué fuerza va a reaccionar ante esta nueva experiencia. Manteneros mutuamente al día de lo que os gusta y lo que no va a determinar si seguís adelante con ello o lo dejáis del todo. Así que es esencial hablar con franqueza y animar a la otra persona a hacer lo mismo. Una forma estupenda de empezar es que cada persona haga por separado una lista de actividades de 'Sí', 'No' y 'No lo sé' antes de vuestra primera vez; comparad las listas y empezad solo por los puntos en los que las dos digáis 'Sí'. Una vez que os hayáis asentado en este estilo de vida, podéis volver a estas listas tantas veces como queráis para mover puntos de un grupo a otro - o quizá probar a modo de experimento los puntos de 'No lo sé' comunes.

También es necesario tener conversaciones abiertas y francas con las personas con las que estáis considerando intercambiar. Quizá queráis tener una charla 'sin compromiso' con unas copas una noche, solo para ver si esto es algo que podríais disfrutar todos, y si vuestras normas y expectativas se parecen lo bastante como para que sea posible. Aseguraos de haberlo pensado antes de una velada así, y llegad incluso a hacer una lista de las cosas que queréis tratar, porque una vez que la cosa arranca, es difícil ponerse a añadir restricciones nuevas!

Mantener las emociones a raya es vital; los celos son mala compañía de cama. Nada corta un encuentro más rápido que una pareja enfadada o celosa. Cualquier sentimiento de posesividad hacia tu pareja tiene que estar firmemente bajo control, o bien acordad con el grupo unas normas que al principio os protejan de toda la fuerza de estas emociones.

Jugad seguro … las cuestiones de seguridad personal e higiene relacionadas con el intercambio son de altísima importancia; hay que abordarlas con cuidado antes de empezar. La anticoncepción y las ETS/ITS están entre las mayores preocupaciones de la comunidad liberal, así que el uso del condón no es algo que haya que tomarse a la ligera. Más vale ir con cuidado, o puede que acabéis con problemas bastante mayores que unos simples sentimientos heridos. Esto incluye acordar un lugar donde todo el mundo se sienta físicamente seguro y cómodo (por ejemplo tu casa o un hotel, etc.). Insistimos: estos detalles deben acordarse entre todas las partes antes de que ocurra el evento (sobre todo si es la primera vez).

Las parejas pueden descubrir que con el tiempo consiguen relajar sus pautas anteriores y soltarse un poco más, pero eso depende enteramente de vosotros dos. No dejes nunca que a ti (ni a tu pareja) os arrastren a algo que cualquiera de los dos no quiera hacer del todo, y no le hagas nunca esto a nadie más - lo que también se conoce como ‘sacrificarse por el equipo’. Hacerlo es una receta para el fracaso, antes o después.

Reflexiones finales

El intercambio de parejas se está convirtiendo rápidamente en una opción de estilo de vida aceptada. Donde antes se consideraba un estilo de vida alternativo extremo, ahora se ha extendido tanto que algún día puede llegar a rozar lo mayoritario. Quizá dentro de unas décadas más llegue a serlo exactamente, pero al menos por ahora sigue estando en el lado atrevido de las opciones de estilo de vida.

El intercambio encaja sin duda con vivir un estilo de vida más salvaje, pero puede que no sea para todo el mundo. Asegúrate de pensártelo bien primero y de tener en cuenta todo lo que se menciona en este artículo antes de lanzarte de cabeza. Puede ser muy divertido, pero está en tu mano hacer que siga siéndolo!

Esperamos que esta guía te haya resultado útil para decidir con conocimiento de causa si este tipo de estilo de vida es para ti - o no.


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