
Autoestima
Cómo te ves cuando te miras al espejo; los cánones que define el entretenimiento popular persiguen la idea que tienes de ti?
Si has respondido 'sí', simplemente formas parte del número creciente de personas que están viviendo un declive alarmante de la imagen positiva que tienen de sí mismas. La falta de sentimientos positivos puede provocar un aumento de los problemas sexuales que acompañan a la baja autoestima; la ansiedad de rendimiento que lleva a la disfunción eréctil o a la eyaculación precoz en los hombres, y las dificultades de lubricación y de orgasmo en las mujeres.
Qué es la autoestima
La autoestima es la fuerza interior que obtenemos de la imagen que tenemos de nosotros. La autoimagen es la hoja de puntuación interna que registra cómo crees que te sitúas respecto a las demás personas de tu grupo. Dicho de otro modo; la autoimagen sirve para colocarte en algún punto de una escala que va de la persona "más guay" o "más guapa" a la persona "menos moderna" o "menos guapa." Como esta autoimagen es el depósito del que sacamos gran parte de nuestra confianza y de nuestra autoestima, es importante identificar las variables que componen esa idea de quiénes somos.
Al pensar en este concepto, hay muchas preguntas que puedes hacerte para empezar a destapar tu propia autoimagen. Algunas de ellas son:
- Hasta qué punto te consideras una persona atractiva?
- Hasta qué punto te consideras una persona divertida / interesante?
- Te gustaría ser una persona diferente?
Es importante señalar que muchas preguntas de este tipo sacan a la luz el hecho de que no somos criaturas solitarias. Vivimos en comunidades que están constantemente poniendo valor sobre ciertos rasgos y características. En consecuencia, nuestro valor personal está fuertemente influido por las fuerzas que actúan sin descanso sobre nosotros. Siendo uno de los objetivos principales de muchas sociedades "la captura de la mejor pareja de vida posible," no debería sorprender que una imagen negativa de la propia persona pueda manifestarse a través del enmascaramiento superficial de nuestra identidad y (hasta) de disfunciones sexuales.
En la sociedad occidental, los dos principales factores externos que actúan sobre nuestra autoestima y nuestra imagen son los medios de comunicación, que nos bombardean constantemente con "los ejemplos ideales" de lo que resulta atractivo, y las respuestas que recibimos de la comunidad más cercana. Ya fuera aquella vez en la que un equipo no nos quiso, o aquella en la que ganamos un premio o el corazón de un 'amor', nuestras penas, nuestras victorias, nuestras ambiciones y nuestros miedos nos esculpen como individuos y como sociedad.
Debido a lo que la sociedad entiende por una relación sexual sana, la mayoría pasamos una parte importante al menos de nuestros primeros años buscando a esa persona perfecta, o quizá simplemente a alguien que se le parezca bastante. En consecuencia, todo el mundo aspira a ser lo mejor... pero como no existe una definición verdadera de lo que es lo mejor (es un concepto único para cada persona), acabamos compitiendo con todo lo que nos rodea con la esperanza de ganar... con los medios de masas como guía.
Aunque a mucha gente no le guste, la realidad es que la mayoría arrastramos bastante equipaje emocional por culpa de este condicionamiento social. En el caso de las mujeres, a muchas, si no a la mayoría, no les gusta la idea de ir a una cita sin maquillaje; en el caso de los hombres, muchos (si no la mayoría) se centran en construir unos músculos atractivos o en tener un coche llamativo que ayude a definir su estatus de persona poderosa.
La realidad es que "la imagen perfecta" con la que nos comparamos puede hacer tanto daño como bien. No es que haya nada malo en tener exigencias con nosotros mismos, pero sí lo hay en poner esas exigencias a un nivel poco realista. Cuando lo hacemos, empezamos a limitar la idea de lo que somos capaces de hacer y, en consecuencia, nos convertimos en nuestro peor enemigo.
Mejorar tu autoestima
Hay esencialmente dos maneras de mejorar la autoestima: volver a analizar las exigencias que nos ponemos, y crear y seguir un plan para alcanzar los objetivos en los que creemos.
Aunque no sea fácil la sinceridad sin caer en un exceso de crítica hacia nosotros, lo mejor es empezar por hacer una lista de todo lo que nos gusta, y de todo lo que no nos gusta, de nosotros. Esto puede ser un poco peligroso, porque, en esta cultura occidental que se odia a sí misma, a muchísimas personas les cuesta encontrar algo que les guste de sí mismas. Pero este ejercicio te dará una lista de cosas con las que recargar las pilas si te vienes abajo, y te ofrece un punto de partida que señala las áreas que vas a mirar con más detalle.
El siguiente paso es analizar todos los puntos negativos y ponerlos en perspectiva. Nos creamos un montón de expectativas a partir de lo que imaginamos que piensan los demás... y, a decir verdad, lo que imaginamos suele andar bastante desencaminado. Algunos ejemplos habituales de cosas que la gente no soporta de sí misma son: no tengo suficiente atractivo/inteligencia, tengo los pechos demasiado pequeños, no estoy en forma, no tengo unos músculos grandes, ni un pene grande, ni un coche bonito...
En esta lista de ejemplos, y en la lista de casi todo el mundo, habrá cosas que se pueden cambiar y otras que no. Como centrarse en lo que no podemos cambiar solo va a empeorar esos problemas, es importante hacer las paces con ello y centrarse en aquello sobre lo que sí tenemos control.
Una vez que hayas apartado la mayor parte, si no todas, de las cosas que no se pueden cambiar, deberías empezar a notar enseguida cómo se te quita un peso de encima. El siguiente paso es centrarte en lo que sí puedes cambiar... ya sea ropa nueva que te ayude a expresarte, o un nuevo plan de dieta y ejercicio que te ayude a alcanzar tus objetivos físicos, conviene señalar que la mayoría de estos cambios llegan con el tiempo y exigirán paciencia mientras trabajas en ellos. Ponte metas pequeñas por el camino para ir viviendo victorias, y sigue subiendo el listón poco a poco.
Hay muchas maneras de mejorar la autoestima, pero, ante todo, la clave de una buena autoestima es un buen autoconocimiento. Piensa en todas tus buenas cualidades y empieza a cambiar las malas - pero no te castigues por tus fallos, todo el mundo los tiene, y la duda que nace de la autocrítica no se la ahorra nadie. Deja que se queden por el camino las cosas que no puedes cambiar y asegúrate de atacar, con tenacidad y entereza, las que sí puedes cambiar. Con esos cambios llegará un renacer de tu actitud ante la vida y un salto cuántico en tu autoestima!

