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Masaje de espalda

Masaje de espalda

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Los masajes de espalda llevan siglos uniendo a las parejas. Desde la India hasta Japón, pasando por los burdeles del Lejano Oeste, aliviar la tensión que se acumula inevitablemente en los músculos de la espalda puede resultar a la vez relajante y excitante. Existen muchos tipos de manipulaciones distintas para deshacer los nudos, cuidar la salud y mejorar el bienestar general. Es además una forma estupenda de conectar con tu pareja y de sacar una ventaja considerable en cualquier recuento de buenas obras con la persona que comparte tu cama.

Como un elefante en una cacharrería, la mayoría nos lanzamos al masaje de espalda sin la menor idea de lo que está en juego. Un buen masaje, en contraste con una versión hecha de pellizcos, hurgones y toquecitos, puede derretir a esa persona especial. Aquí, en SexInfo101, vamos a darte los trucos que van a hacer que tengas el aire y la seguridad de una eminencia con un doctorado en placer. Así que saca tu cuaderno y tu lápiz rojo, y prepárate para llevarte el material bueno.

Efectos

Si necesitas algo de ánimo para dar o pedir un masaje, no busques más. Ofrecer un masaje suelto es una buena técnica de ligue, pero los efectos de los masajes regulares son acumulativos, y es al incorporar el masaje a tus rutinas mensuales (ya sea en consulta o en pareja) cuando obtendrás el mayor beneficio. El masaje regular puede ayudar a mantener el cuerpo suelto y relajado y, por tanto, quizá ayudar a prevenir los tirones que de otro modo podrían aparecer por un exceso de tensión. El masaje puede estimular o calmar el sistema nervioso y así ayudar a reducir la fatiga, dejando a quien lo recibe con una sensación de energía renovada. En su mejor versión, el masaje tiene el potencial de restaurar a la persona - física y mentalmente.

Los tipos más comunes

Puesto que queremos prepararte para dar masajes dignos de las fuerzas especiales, lo mejor es empezar por averiguar qué tipo de masaje vas a dar. A continuación tienes la descripción de cuatro estilos de masaje habituales, con cuatro resultados esperados muy concretos. Una vez que descubras qué estilo encaja con el perfil, podrás decidir cuál de nuestras técnicas aplicar.

Masaje sueco

El masaje sueco se basa en cinco movimientos básicos, que cualquiera puede aprender y aplicar sobre su propio cuerpo y sobre el de los demás. Son el effleurage (el roce); el petrissage (se agarran y se levantan ligeramente los músculos); la fricción (los pulgares y las yemas de los dedos trabajan en círculos profundos sobre la parte más gruesa de los músculos); el tapotement (movimientos de corte, golpeteo y percusión ligera); y la vibración (los dedos se presionan o se aplanan con firmeza sobre un músculo y después se agita la zona rápidamente durante unos segundos).

Masaje de tejido profundo

El masaje de tejido profundo va a por la tensión crónica de los músculos que quedan muy por debajo de la superficie del cuerpo. En la espalda hay cinco capas de músculo (por ejemplo), y aunque el masaje sueco puede ayudar a las dos primeras capas, no hará gran cosa directamente por el músculo que queda debajo. Las técnicas profundas suelen consistir en movimientos lentos, presión directa o fricciones que van en contra de la fibra de los músculos. En este masaje se usan los dedos, los pulgares y a veces incluso los codos para aplicar la presión necesaria.

Masaje deportivo

El masaje deportivo está pensado para ayudarte a entrenar mejor, tanto si compites a nivel mundial como si solo sales a correr los domingos. Las técnicas se parecen a las del masaje sueco y el de tejido profundo, pero se han adaptado a las necesidades específicas de la práctica deportiva. Céntrate en la zona lumbar y en los hombros. Recurrir al calor y al petrissage puede aliviar los músculos rígidos y tensos; ante una lesión reciente (los dos primeros días, más o menos), olvídate del calor, porque aumenta la hinchazón.

Masaje neuromuscular

El masaje neuromuscular es una forma de masaje de tejido profundo que se aplica músculo a músculo. Sirve para aumentar el flujo sanguíneo, reducir el dolor y liberar la presión sobre los nervios provocada por lesiones de los músculos y de otros tejidos blandos. El masaje neuromuscular ayuda a liberar los puntos gatillo, esos nudos intensos de músculo en tensión que además pueden "referir" dolor a otras partes del cuerpo. Aliviar un punto gatillo tenso de la espalda, por ejemplo, puede ayudar a calmar un dolor de hombro o a reducir los dolores de cabeza.

Ahora, los secretos!

Cuando empieces el masaje, recuerda que los músculos de la espalda suelen masajearse en tres grupos. Un buen masaje de espalda cubre los tres grupos.

  1. Los músculos largos que discurren paralelos a la columna vertebral.
  2. Los grupos de músculos planos que cubren la parte alta de la espalda y la base de la nuca.
  3. La ancha banda de músculos que se extiende desde la columna hasta el costado de la espalda.
  4. Empieza el masaje con una simple circulación (un movimiento de barrido) que toque las tres zonas en un único movimiento continuo. No hace falta que aprietes fuerte durante este movimiento.

Movimiento de circulación - Fichar a la entrada…

Empieza con las manos planas y los dedos apuntando hacia arriba, desde la base de la columna. Desliza las manos a lo largo de la columna, hacia la cabeza. Al llegar al cuello, gira las manos para que los dedos masajeen la parte alta de los hombros y baja después por los costados exteriores de la espalda. Cuando vuelvas a bajar por los costados exteriores de la espalda, gira las manos de nuevo a la posición inicial. Si esto resulta confuso, piénsalo así: si la espalda es una mariposa y la columna es el cuerpo, recorre la columna con las dos manos. En la base del cuello, separa las manos y recorre las alas, lo que devuelve las manos a la base del cuerpo. Repite este movimiento de circulación unas diez veces.

La presión de la espalda

La presión de la espalda es el movimiento de masaje más espectacular que existe. Como el masaje tiene que ver con el tejido muscular, y no con hacer crujir la espalda ni con otras cuestiones quiroprácticas, no lo pierdas de vista durante la presión de la espalda. Teniendo esto presente, el primer paso de este movimiento consiste en encontrar los cordones de músculo que discurren junto a la columna vertebral. El masaje es la manipulación del tejido muscular. Es en esas crestas donde debes concentrar tu atención.

Para subir presionando por la espalda, empieza en la base de la columna (incluso tan abajo como la parte alta de la nalga). Aplica la presión con la base carnosa de cada mano. Desliza las manos a lo largo de las crestas de músculo desde la base misma de la columna hasta llegar a los omóplatos.

A diferencia del movimiento de circulación, no traigas las manos de vuelta por la parte más exterior de la espalda. En este movimiento devuelve las manos justo al lado de la línea original, como cuando cortas el césped. Sabrás cuándo estás haciendo bien este movimiento. Tu pareja gemirá de placer. Aquí lo suyo son diez movimientos como mínimo.

Variaciones: pequeños círculos mientras subes deslizándote por la columna, usa los pulgares en lugar de la base carnosa de la mano; ráscale la espalda al volver a la base de la columna. Echa mano de tu imaginación.

Amasamiento con los dedos a lo largo de la columna

Usa las yemas de los dedos para amasar los dos cordones de músculos largos que discurren justo por fuera de la columna. Esos músculos trabajan muchísimo para mantenerte en pie, y a veces son el único sostén que tienen nuestras barrigas (cada vez más) blandas. Imagínate amasando a la altura de cada vértebra. Dos o más recorridos de subida y bajada por la columna vienen de maravilla.

La compresión de la espalda

Este movimiento es otro de los que atacan los músculos que hay junto a la columna. Pon la base carnosa de la mano sobre esos mismos músculos largos que recorren la espalda. Empuja hacia abajo. Suelta la presión y desplázate un poco más arriba por la columna. Haz unas tres pasadas subiendo por la columna. Este movimiento también puede hacerse con las dos manos juntas, primero en el lado derecho y después, con las dos manos juntas, en el lado izquierdo de la columna.

Amasar el pan

Amasa el músculo de la parte alta y de la parte baja de la espalda. Presionar sobre el hueso no tendrá ningún efecto en tu pareja. Intenta encontrar el tejido de los músculos y trabaja esa zona. El resultado merece el esfuerzo.

El pellizco

Usa los pulgares de ambas manos para apretar entre sí pliegues de carne y de músculo. Las manos se mueven ligeramente en sentidos opuestos para cizallar la carne entre los dos pulgares. Mover los pulgares en pequeños círculos durante este movimiento es un añadido estupendo.

El masaje de los hombros

Con una mano, levanta el hombro de tu pareja. Solo tendrás que levantarlo una pulgada aproximadamente. Para ello basta con deslizar la mano por debajo del hombro. Con la otra mano, busca el tejido muscular que recorre la parte alta de la espalda. Amasar el tejido muscular que queda justo por dentro del borde del omóplato es fantástico. La imagen de la parte superior de esta guía muestra exactamente dónde.

Es un movimiento difícil de clavar, pero tu pareja te dirá cuándo has dado con el punto. Si no lo acabas de entender, pídele a tu pareja que lo pruebe contigo. Si da con el punto, sabrás exactamente por qué es mi favorito.

Amasa el cuello

Los músculos que recorren la parte de atrás del cuello dibujan una especie de rombo. Los que suben por la nuca son gruesos y responden bien al amasamiento con los pulgares. Los que bajan hacia la columna son más finos y pueden amasarse con la base carnosa de la mano. Alternar entre los pulgares y la base carnosa de la mano te dará un aire de profesional de verdad y evitará que el masaje se convierta en una experiencia incómoda.

Dedica un rato a esta zona con pequeños movimientos que suben por la parte de atrás del cuello. Procura no tirar del pelo de tu pareja.

Envolver y amasar los hombros

Según tu pareja tenga los hombros finos o anchos, conviene actuar con delicadeza o con firmeza. Trabaja despacio y palpa el tejido muscular que rodea los huesos de los hombros y del cuello. Curva los dedos por encima de la cresta del hombro. Nota el tejido muscular. Hunde la base carnosa de la mano en la parte de atrás del tejido mientras los dedos lo manipulan por delante.

Calentar la espalda - Manos de brasa

A estas alturas quizá quieras terminar el masaje o quizá prefieras pasar a la parte delantera del cuerpo. Aquí tienes un movimiento que hace esa transición con suavidad. Sopla sobre tus manos para humedecerlas un poco. Frótalas con energía una contra otra hasta que se pongan calientes. Repítelo varias veces, colocando las manos calientes cada vez más abajo en la espalda. Este movimiento relaja y despierta a la vez. Tu pareja no tendrá ningún problema en darse la vuelta, anticipando los placeres que vienen a continuación.

Un bonito final…

Para cerrar el masaje quizá quieras terminar con roces. Puedes hacerlo tocando ligeramente con la punta de los dedos todas las zonas que acabas de masajear. Como esas zonas estarán recién vitalizadas, esos músculos responderán con una experiencia intensamente sensual.


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