Ir al contenido principal
Guías › Masaje de pies
Masaje de pies

Masaje de pies

1

Fisiológicamente, los pies son la base de una correcta alineación de las rodillas y de la colocación de las caderas y la zona lumbar. A veces los médicos recetan plantillas ortopédicas para tus zapatos cuando la espalda o las caderas no andan finas. Y como tus pies son tan importantes, tenerlos contentos puede aportar una mayor sensación de bienestar a todo tu cuerpo. Y como los tendones, los ligamentos y los músculos trabajan sin parar durante años y años de uso intenso, masajear tus ‘pinreles’ puede ayudarles de verdad a seguir fuertes muchos años más.

Por otro lado, los masajes de pies también pueden ser uno de los tipos de trabajo corporal más placenteros. Más que ninguna otra parte del cuerpo, tus pies conectan con un sinfín de centros de placer y están, según los acupuntores, conectados con múltiples aspectos de tu salud aparentemente sin relación entre sí.

Así que saca la crema para los pies. Recurre a la generosidad de tu amante, de tu pareja o de tu mejor amistad, o hazlo por tu cuenta, y atiende a esos pobres pies. Hacen muchísimo por ti, devuélveles el favor y demuéstrales que te importan.

Circulación

Como nuestros pies aguantan tanto castigo en el día a día, lo primero que hay que hacer es llevarles la sangre. La sangre lleva a los músculos todos los nutrientes que necesitan, así que ayudar a la circulación de los pies es clave para su recuperación. Por eso, el primer movimiento de un buen masaje de pies se llama movimiento de circulación. El nombre indica que aumenta el flujo sanguíneo en los tejidos del pie.

Agarra el pie con una mano y masajea el empeine con la otra. Puedes usar una presión suave a lo largo del empeine. En la planta del pie puede hacer falta una presión moderada para no hacerle cosquillas a tu pareja. Sigue frotando y masajeando todo el pie de tu pareja. Se sugiere hacerlo veinte veces en el empeine y diez en la planta.

Rotación del pie

No te olvides de esos tobillos. Aguantan tanto castigo como los pies y están conectados con ellos. Así que las dos técnicas siguientes van a ocuparse concretamente del tobillo y de su relación con el pie. Esta rotación no es un estiramiento; es solo un movimiento para relajar el pie y el tobillo.

Sujeta el pie con una mano como se muestra. Con la otra mano, mueve suavemente el pie dentro de su rango de movimiento natural. Simplemente desliza el pie despacio con un movimiento ovalado. A medida que giras el pie lentamente, puede que notes que el rango de movimiento aumenta un poco. Es importante tener en cuenta que en la articulación del tobillo hay hueso y cartílago, así que mueve el tobillo solo hasta donde te lo permita, detente si oyes cualquier crujido o chasquido. Gira el pie 3-5 veces en cada dirección.

Masajear el pie y el tobillo

Este movimiento parece relajar todo el cuerpo. Empieza con las yemas de los dedos justo donde los dedos del pie se unen al pie. Usa las dos manos para presionar entre los huesos del pie. Desliza los dedos hacia arriba por el pie en dirección al tobillo; cuando los dedos lleguen a la altura del tobillo, rodea el tobillo con ellos y masajea la parte delantera de la articulación con los pulgares.

Cuando damos un masaje, normalmente buscamos tejido muscular que frotar. Esta zona es firme, de hueso, tendones y ligamentos. Haz lo posible por trabajar el tejido muscular que encuentres con un amasamiento a fondo.

Flexionar y rotar los huesos del pie

Este movimiento sienta de maravilla cuando el empeine está dolorido de estar de pie o de andar. Apoya el talón de cada mano en los bordes exteriores del pie. Vas a curvar el empeine. Al curvar el pie podrás masajear con los pulgares el músculo que hay entre los huesos. Mientras curvas el pie también notarás que hundir las yemas de los dedos en la parte de abajo del pie arrancará más de un oh y más de un ah.

Estirar los dedos del pie

Esto puede sentar bien, pero ten cuidado. No intentes tirar de los dedos demasiado fuerte. Tirar suavemente de los dedos hacia fuera puede liberar recorrido y darles una sensación de movilidad y rejuvenecimiento. Prueba a hacerlo junto con un baño de pies, porque calentar los dedos hace que tirar de ellos resulte más agradable y más fácil. Recuerda que el objetivo de tirar de los dedos no es oírlos crujir. Con tirar de ellos sin más ya basta, pero si crujen no te preocupes - solo que no los fuerces a hacerlo.

Trabajo de 'suela'

La parte más musculosa del pie es la planta, que tiene almohadillas para proteger los huesos. Cuando trabajas sobre ti, lo más fácil es apoyar el pie en la rodilla contraria, con una toalla debajo para proteger la ropa de la crema. Si trabajas sobre otra persona, coloca su pie en tu rodilla o apóyalo en una silla con unos cojines debajo.

Con los pulgares, haz movimientos circulares que cubran toda la superficie de la planta del pie, avanzando desde la base de los dedos hacia el talón. Mantén la presión de los círculos constante y uniforme. Usa un poco más de firmeza en los talones; aquí la piel es más dura.

Una vez que hayas recorrido todo el pie, dedica unos movimientos extra a cualquier zona donde tengas dolor crónico - la almohadilla plantar, el arco plantar o quizá el contorno de los tobillos. Una forma de aliviar el calambre del arco plantar es mantener una presión suave con una mano y estirar el pie con la otra, pero no hasta el punto de dolor, solo hasta la resistencia del músculo. Asegúrate de no hacerte daño ni hacérselo a tu amante. Esta parte del pie puede ser sensible y hurgar con demasiada agresividad puede doler, y esto se supone que es relajante!

Báñalos y púlelos

En tu herbolario de barrio encontrarás sin falta sales y aceites de baño diseñados específicamente para el baño de pies. El calor del agua puede aflojar los músculos, las sales pueden calmar la piel y su olor puede relajar la mente. Déjalos en remojo hasta que se arruguen, así sabes que la piel y los músculos se han saturado de calor. Hacerlo con regularidad puede aumentar la vitalidad de los tendones y de las partes esenciales del pie.

Limarse los pies es algo que la gente no hace lo bastante a menudo. Se puede hacer junto con un baño, ya que la piel está más blanda y más maleable. Usa una piedra pómez grande para quitar la acumulación de piel callosa y la suciedad que se puede incrustar en la piel. No es solo un ejercicio estético. Al reducir los callos puedes igualar tu forma de pisar y evitar las grietas, algo especialmente importante en verano, cuando solemos andar más a menudo sin calzado y en sandalias. Los calcetines ayudan a mantener los pies hidratados, pero la acumulación de callo impide que la hidratación llegue a la piel.

Cuida tus pies, y ellos cuidarán de ti.


Guías relacionadas

Compartir


Añadir comentario

Inicio de sesión necesario

Necesitas iniciar sesión para usar esta función.