
Masaje de manos
Nuestras manos lo hacen todo: levantar peso, movimientos delicados y gestos repetitivos una y otra vez. Por eso son una parte del cuerpo constantemente sobrecargada. Este artículo te explica cómo funciona por dentro este apéndice vital y por qué masajear esta zona es tan valioso. Después te damos las bases del masaje de manos y un manual de uso de algunos movimientos sensacionales.
Anatomía básica
Las manos están controladas por tendones y músculos largos que se extienden desde los codos. Se unen con los vasos sanguíneos y los nervios en la muñeca, agrupados por un ligamento muy ajustado llamado ligamento carpiano. Cuando las manos se sobrecargan, el ‘túnel’ se contrae y ejerce una gran presión sobre los tres nervios principales del brazo. Un ejemplo común de este problema es el síndrome del túnel carpiano, un trastorno causado por movimientos repetitivos que someten a tensión la mano y la muñeca. Las manos que realizan trabajos pesados, en lugar de tareas repetitivas, también sufren inflamación, hinchazón y dolor.
A quién le beneficia un masaje de manos?
Prácticamente a todo el mundo! Las técnicas que estamos a punto de enseñarte transforman unas manos inflamadas y faltas de oxígeno, y les devuelven tanta vitalidad que parecen ingrávidas! Un buen masaje de manos no requiere mucha destreza para dar resultados. El masaje de manos es fácil de aplicarse uno mismo y se puede hacer prácticamente sin preparación ni montaje; sin embargo, muchos de estos movimientos ganan mucho con el uso de aceite de masaje.
5 consejos básicos para el masaje de manos
Los dedos, los nudillos e incluso el codo sirven para masajear las manos. Puedes usar los pulgares, pero trabajar en profundidad sobre la palma puede sobrecargarlos. Siempre que puedas, emplea métodos que no fuercen ni castiguen tus propias manos.
Mientras la postura sea cómoda, tu pareja puede sentarse o tumbarse boca arriba mientras tú te sientas a su lado, de frente. Otra opción: colócate detrás, con la otra persona tumbada boca arriba y la mano apoyada por encima de la cabeza. Sujétale el brazo y la muñeca con un cojín mientras das el masaje.
Puedes usar la boca sin problema para besar y chupar sus dedos, su palma, su pulgar y la base del pulgar. Pero quizá sea mejor dejarlo para el final del masaje, cuando sus manos ya estén recuperadas. Según la filosofía tántrica, chupar el pulgar de forma sensual puede estimular directamente los genitales, sobre todo en los hombres.
Recuerda que sienta mejor cuando repites los movimientos y te tomas tu tiempo. Unos minutos de más dedicados al masaje se traducen en días de alivio para quien lo recibe.
Elige uno de estos métodos: masajea todo el dorso de la mano y después toda la palma, O alterna las dos caras en cada parte de la mano, como los dedos, la palma y los pliegues entre los dedos.
Los movimientos
1. Calentarse junto al fuego
Este movimiento vigorizante es una forma estupenda de empezar un masaje. Restablece la circulación y estimula el riego sanguíneo.
Método - Simplemente sujeta la mano de la otra persona entre las tuyas y frota, despacio al principio y luego deprisa. El gesto se parece al de girar un palo entre las manos para encender fuego por fricción. Sopla también sobre ellas si te apetece.
Uso sugerido - Empiezas por aquí porque así le calientas las manos con el calor de las tuyas. Además, es una buena manera de desensibilizar a la otra persona si resulta que tiene cosquillas.
2. El Gamer
Esta posición te da el control que necesitas para amasar a fondo su mano con los pulgares. Su objetivo es dirigir una presión concentrada a lo largo de los músculos de los dedos y de la mano. Y lo mejor de todo: mucha gente que juega a videojuegos ya domina este gesto!
Método - Envuelve la mano de la otra persona con las dos tuyas, igual que sujetarías un mando de videojuegos. Usa los dos pulgares a la vez para masajear. La palma necesita una presión más firme, mientras que el dorso de la mano pide un toque ligero.
Uso sugerido - En esta posición puedes amasar la palma y abrirla estirándola, o deslizar suavemente los pulgares entre los huesecillos del dorso de la mano. Con tus dedos por debajo como apoyo, haz círculos (o movimientos de vaivén) con los pulgares; frota la palma y los dedos, por las dos caras de la mano.
3. La acupresión
Para un enfoque terapéutico profundo, prueba la acupresión. Es una forma de masaje terapéutico que consiste en estimular los puntos de acupuntura con los dedos en lugar de con agujas. Los puntos de presión de la mano están conectados con meridianos que, al estimularlos, liberan la energía bloqueada para que fluya sin obstáculos hacia las zonas correspondientes del cuerpo. Masajeando las manos se pueden tratar seis meridianos principales.
Método - Con una presión firme, haz movimientos circulares rápidos y concentrados mientras aprietas sobre el punto. Debe durar entre 5 y 15 minutos, pero ten cuidado de no sobrestimularlo - podría agravar el problema. Cómo sabrás que has dado con los puntos correctos? Están sensibles cuando se aplica presión, y eso es precisamente lo que ayuda a localizarlos.
Uso sugerido - Pericardio 6 es un punto situado dos pulgadas (cinco centímetros) por debajo del centro de la cara interna de la muñeca. Masajearlo puede aliviar las náuseas, el mareo por movimiento y las náuseas matutinas. Estimula Intestino Grueso 4 apretando el pliegue entre el pulgar y el índice y presionando hacia el índice. Esto puede aliviar un montón de dolencias comunes: dolor de muelas, dolor de cabeza, vértigo, dolores menstruales y estreñimiento.
4. Doblar hacia delante y hacia atrás
Esta técnica proporciona a los músculos doloridos de la mano el estiramiento que tanto necesitan. Es un movimiento excelente para pasar a otras técnicas de masaje, sobre todo cuando el masaje está liberando mucha tensión. Eso sí, no estires en exceso.
Método - Empieza por la palma de la mano. Con una mano, sujeta la mano y la muñeca de la otra persona; coloca tus cuatro dedos en ángulo recto sobre los suyos y empuja con suavidad sus dedos hacia atrás, manteniéndolos ahí. Después haz lo mismo por el dorso de la mano. Ve alternando hacia delante y hacia atrás, hacia delante y hacia atrás.
Uso sugerido - Prueba este movimiento con la muñeca flexionada; el estiramiento llegará hasta los dedos, la palma y la muñeca. Aplica la misma técnica a los dedos; dobla cada uno hacia delante y mantén, luego dóblalos hacia atrás y mantén. Presta especial atención al pulgar. También puedes conseguir un efecto de apertura en la palma entrelazando tus dedos con los suyos y tirando suavemente hacia abajo.
5. El puño en cada dedo
Este movimiento es fácil para quien da el masaje y muy agradecido para quien lo recibe. Solo con él puedes cubrir la mayor parte del masaje de dedos, sobre todo porque admite muchísimas variantes.
Método - Mientras sujetas su mano con una de las tuyas, envuelve con la otra uno de sus dedos, con tu índice lo más cerca posible del nudillo (ayuda pensar en la forma que adopta tu mano cuando rodea una pelota). A partir de ahí solo tienes que apretar, tirar o empujar.
Uso sugerido - Primero recorre todo el contorno de cada dedo bombeando y apretando con suavidad. Puedes alinear las yemas de tus dedos y usarlas para dirigir más presión a la zona. No olvides subir por los laterales de los dedos, llenos de terminaciones nerviosas.
Usa una presa de llave para cambiar la sensación. Parte del planteamiento inicial, pero sujeta su dedo como si sostuvieras una llave (con el pulgar apoyado en el índice). Mientras amasas con el pulgar, haz pequeñas rotaciones a lo largo de todo el dedo y a su alrededor. También puedes masajear cada dedo con un movimiento de vaivén del pulgar.
Emplea esa misma presa de llave, pero esta vez, mientras tiras suavemente del dedo alejándolo del nudillo, haz un movimiento de torsión (como si giraras el pomo de una puerta). Después, con esa misma torsión, vuelve a subir por el dedo.
6. El apretón de manos
Si la otra persona hace algún tipo de trabajo físico, presta especial atención a este movimiento. Este movimiento aprieta y estira a la vez los músculos de la mano.
Método - Colócate como si fueras a dar la mano, pero a la mano equivocada. Desliza la tuya hasta que el pliegue de tu pulgar se encuentre con el suyo. Así tu pulgar queda apoyado de forma natural sobre la base carnosa de su pulgar. Frota toda esa base con movimientos largos.
Usos sugeridos - Cuando le hayas dedicado suficiente atención a esa base, frota a lo largo del hueso del pulgar. Ya que estás, lleva el pulgar hacia la depresión del centro de la palma y frota. No solo encaja bien, sino que además es un movimiento fácil de alternar con el apretón de manos.
7. Abrir la palma
Como la palma rara vez se estira hasta abrirse, esta técnica le pondrá la piel de gallina a la otra persona. Abrir la palma combina dos elementos relajantes del masaje: el estiramiento y el amasamiento. Además emplea una presa bastante curiosa; entrelazas tus dedos exteriores con los suyos para tirar hacia atrás, separándolos de la palma, y crear un estiramiento profundo.
Método - Extiende las manos delante de ti con las palmas hacia arriba, los dedos abiertos y los meñiques casi tocándose. Pídele que haga lo mismo, empezando por su mano derecha. Los pliegues entre tus propios meñiques y anulares serán los puntos de anclaje de este movimiento. Desliza tu mano izquierda en el pliegue de su pulgar y tu mano derecha en el de su meñique; asegúrate de que tus meñiques queden hacia abajo y de que tus dedos rodeen la mano para sujetar la muñeca por el dorso. En la postura final, tus manos abren su palma estirándola y tienen un punto de apoyo estupendo para amasar con los pulgares.
Uso sugerido - Esto puede crear un estiramiento increíblemente profundo, así que ten cuidado con la fuerza con la que tiras. Alterna estiramiento y amasamiento con los pulgares.
8. El roce
Es un final sin mucha pompa. El roce añade una sensación más al masaje de manos, ya que lo cierras deslizando ligeramente los dedos por toda su mano y toda su muñeca.
Método - Empezando por la muñeca, acaricia la mano con pasadas largas y lentas.
Uso sugerido - Sus manos estarán tan recuperadas que hasta el roce más leve resultará magnético. Tómate tu tiempo con este movimiento.
Para terminar
Lo bonito del masaje de manos es que cualquiera puede disfrutar de estos movimientos. En lugar de sentirse agarrotada, la mano queda flexible y deliciosamente estimulada. La única pregunta que queda es “qué le vas a pedir que haga con esas manos para agradecértelo?”


