
Masaje de cabeza
Sabes cuántas expresiones faciales hacemos en un día?! Bueno, nosotros tampoco sabemos el número exacto, pero te garantizamos que es alto. Probablemente sea más alto de lo que te apetece siquiera imaginar. Siendo así; añade a la mezcla un ejército siempre presente de tensiones y emociones malas, y nuestros músculos faciales están hechos polvo. Desde la mandíbula hasta el cuero cabelludo, la mayoría no tenemos ni idea de la paliza que se lleva nuestra cabeza en esta lucha del día a día.
Hemos dividido este artículo en una serie de técnicas de masaje que se pueden usar en la cara y el cuero cabelludo. Aunque cualquiera de las técnicas puede ser una forma estupenda de dar placer a tu pareja, te recomendamos encarecidamente que experimentes con las que te gusten para que aprendas a pasar de una a otra con suavidad.
Antes de meternos en materia, hay algunos consejos sobre los que no podemos insistir lo suficiente:
- Lávate las manos, es increíble la cantidad de suciedad y gérmenes que pueden recoger
- Asegúrate de no tener las uñas afiladas, que pueden restar placer
- Ten cuidado con la piel de la cara, no querrás estirarla
- Usa aceite de masaje facial para los masajes de cara más profundos (consulta el consejo número 2)
- Poco aceite siempre es mejor que demasiado… siempre puedes añadir un poco más.
- Habla abiertamente con tu pareja para conocer sus preferencias
- A menos que sea necesario, no apoyes las manos sobre la cabeza de tu pareja mientras das el masaje.
- El éxito llega con la práctica, así que relájate y aprende.
Ahora que hemos cubierto las advertencias, vamos al lío. Hay muchas posturas para dar un masaje de cabeza, pero en esto te recomendamos que sigas el ejemplo de quienes saben del tema, es lo que hicimos nosotros. Para dar estos masajes, colócate a la altura de la cabeza de tu pareja, que se tumba boca arriba o boca abajo según lo que quieras hacer.
Acariciar a la gatita
Con tu pareja tumbada boca arriba y tú justo de frente, haz una serie de caricias que empiezan justo entre las cejas y que suben hacia el cuero cabelludo casi sin presión. Las manos deben alternarse, idealmente de forma que tu pareja no pueda decir dónde empieza una mano y dónde acaba la otra. Dicho esto, no conviene repetir exactamente lo mismo en cada movimiento, cambia el tempo a tu gusto.
Alisar las cejas
Coloca los pulgares justo en el extremo interior de cada ceja, justo por encima del borde de la cuenca del ojo y, con muy poca presión, desliza cada pulgar a lo largo de la ceja hacia afuera, hasta el cuero cabelludo. El movimiento debe terminar cuando llegas al cuero cabelludo.
Escalera al cielo
Parecida a la técnica anterior, con una única diferencia: aquí repites el movimiento línea a línea por la frente, hasta llegar al nacimiento natural del pelo, antes de volver a empezar.
Relajar la mandíbula
Pon las manos a cada lado de la cara de tu pareja y, con el pulgar o con los tres dedos centrales, haz círculos de presión media tirando a suave, subiendo y bajando entre el ángulo de la mandíbula y la parte baja del lóbulo de la oreja. Puedes variar cambiando el tamaño de los círculos, la dirección de los círculos, convirtiendo los círculos en ochos, y cambiando la presión.
Manos de tijera
Pon las manos en posición de "mano de cuchillo", abriendo el hueco solo entre el anular y el dedo corazón. Coloca las manos a los lados de la cabeza de tu pareja y deslízalas arriba y abajo, alineadas con las orejas. En el movimiento de bajada, asegúrate de dejar al menos 1 pulgada entre la abertura de tus tijeras y la parte de arriba de las orejas; no querrás tirar de ellas. Al principio, mantén suaves los dos movimientos, pero cuando le hayas cogido el truco, procura ir con suavidad en el movimiento de bajada y aplicar un poco más de presión en el de subida.
El culto a las sienes
Junta el dedo corazón y el índice de cada mano y ponlos sobre las sienes de tu pareja. Con círculos lentos y presión media tirando a suave, repite unas cuantas veces sobre la sien haciendo el círculo más grande cada vez, luego tira suavemente hacia el cuero cabelludo, y luego repite.
Frotar los lóbulos
Con los índices y los pulgares, aprieta con suavidad el borde de las orejas de tu pareja con un movimiento circular. Sube y baja por el lóbulo de la oreja, con cuidado con la metralla (los pendientes).
Amasar el coco
Con todas las yemas de los dedos que tengas y presión de suave a media, explora su cuero cabelludo. Puedes hacer círculos pequeños, círculos grandes, o simplemente movimientos de ida y vuelta, en cualquier caso tu pareja lo va a disfrutar. Vas a querer prestar una atención especial a la parte de atrás del cráneo, pero asegúrate de repartir el amor. Como siempre, la variedad ayuda a que la cosa no se quede sosa, así que acuérdate de ir cambiando.
Rascador
Hemos oído que a algunas personas esta no les gusta, pero a quienes sí les gusta suele gustarles mucho, así que la mencionamos igualmente! Con las uñas, muy suavemente, rasca la cabeza de tu pareja. Empezando justo por encima de la nuca, explora despacio y con suavidad toda la cabeza de tu pareja.
Relajar la base del cráneo
Con el pulgar y el índice de tu mano dominante, agarra la nuca de tu pareja y masajéala con círculos pequeños a lo largo de la línea del cráneo. Prueba círculos de distintos tamaños y también, en esa misma zona, una técnica parecida a "alisar las cejas". Esta zona se puede masajear con las dos manos, pero a la mayoría de la gente le cuesta dosificar bien la presión así. Por eso te recomendamos empezar con una mano y añadir la segunda cuando llegue el momento de pasar a algo como "amasar el coco."


