
Masaje - Pajas
El masaje del pene, al que se suele llamar 'paja', puede ser una forma estupenda de dar placer a tu pareja masculina, o incluso de llevarlo hasta el orgasmo. Estas técnicas pueden usarse solas o mientras le haces una felación a tu pareja, aunque la mayoría también se pueden adaptar para hacérsela uno mismo al masturbarse. No es imprescindible, pero es mejor hacer una paja con lubricante.
Esta es una lista de técnicas para probar:
Presión
Con una mano, tira de la piel del tronco hacia la base y rodea la base con los dedos de esa mano para que hagan de anillo para el pene. Con la otra mano, ve eligiendo rítmicamente distintos puntos a lo largo del tronco del pene y aprieta los lados opuestos del tronco en esos puntos, soltando la presión de inmediato o solo después de un instante.
Fuego
Frota el pene entre las dos palmas, como si frotaras dos palos para hacer fuego. Asegúrate de usar aceite en abundancia.
Masaje del glande
Sujeta el pene con una mano, con el glande hacia arriba. Con la palma bien aceitada de la otra mano, masajea el glande despacio y con sensibilidad. Cambia de dirección de vez en cuando.
Caricia sanadora
Con el pene apoyado sobre el vientre del hombre, ahueca una mano alrededor de los testículos. Después desliza el talón de la palma de la otra mano arriba y abajo por la cara inferior del pene.
Sacacorchos
Con una mano, tira de la piel del pene hacia la base. Con la otra, gira el pene como si fuera un sacacorchos. Puedes hacerlo con el pulgar y el índice o con toda la mano.
Yunque
Empieza con una mano agarrando suavemente la parte de arriba del pene. Después recorre el pene desde arriba hasta abajo del todo. Al llegar abajo, suelta el pene. Mientras tanto, lleva la otra mano a la parte de arriba del pene y repite.
Sujetalibros
Coloca las dos manos una al lado de la otra contra su tronco, como un par de sujetalibros. Ahora aprieta fuerte contra su pene. Después sube y baja las manos.
Pomo de la puerta
Gira el glande de su pene como si intentaras abrir un pomo aceitado. Ahora prueba a girarlo en el otro sentido. Repite. Esta caricia mejora a veces si usas la otra mano para estirar la piel del pene hacia la base.
Doble golpe
Baja las manos bien lubricadas sobre su tronco. Algunos penes son tan grandes que necesitan las dos manos; si el de tu pareja no lo necesita, usa la otra mano para acariciar y rozar suavemente sus testículos, o para apretar la base del tronco. Si las dos manos caben a lo largo del tronco, muévelas juntas, arriba y abajo, con el movimiento de bombeo de siempre. Imagina que sujetas un bate de béisbol y que vas a dar el golpe decisivo. También puedes variar la dirección de las manos: una arriba y otra abajo a la vez.
Ordeño
Empieza con una mano agarrando suavemente la parte de abajo del pene. Después recorre el pene desde abajo hasta arriba del todo. Al llegar arriba, suelta el pene. Mientras tanto, lleva la otra mano a la parte de abajo del pene y repite.
Penetración perpetua
Empieza con una mano agarrando suavemente la parte de arriba del pene. Después recorre el pene desde arriba hasta abajo del todo, dejando que su pene "penetre" en tu puño en cada pasada. Antes de que el glande salga de tu mano, sube la otra mano para la siguiente penetración. Así le parece que penetra cada vez más hondo en una vagina infinita. Procura que la penetración no se interrumpa.
Anillo
Haz un anillo con el pulgar y el índice y súbelo y bájalo. Al llegar arriba, cierra el anillo. Después haz que se abra paso a la fuerza mientras bajas de nuevo hasta la base.
Tronco
Acaricia solo su tronco, sin tocar el glande. Verás cómo el glande se hincha y se pone rojo. Cuando esté rojo intenso, pasa al Pomo de la puerta, al Masaje del glande o a la Penetración perpetua.
Lanzadera
Coge el pene con las dos manos, con los dedos rozando los lados del tronco. Ahora pásalo de una mano a otra sujetándolo por la piel suelta del tronco. Sigue un rato con esta caricia para que la tensión vaya subiendo.
Pellizco del punto sensible
Recorre despacio y con suavidad la cara inferior de su pene con un dedo. Pídele que te diga dónde está el punto más sensible. Pellizca, aprieta, mordisquea y provoca ese punto.





