
Felación - Errores comunes
Introducción
Una mamada buenísima es una técnica erótica con la que puedes derretir a cualquier hombre. La forma en que se la haces marca de verdad el tono de todo el encuentro sexual. Puede ser una forma increíble de preliminares, y resulta muy gratificante si le añades a la mezcla la postura del 69. Pero es posible que estés cometiendo errores fatales de felación sin ni siquiera saberlo? Sigue leyendo para ver si caes en alguno de estos patinazos clásicos de la mamada, y aprende los trucos para corregirlos.
1. Rozas con los dientes y aprietas como una tenaza
En vez de gemidos de placer, lo que suelta son quejidos ahogados de dolor. Si crees que le estás haciendo un favor dándole estimulación extra, piénsalo otra vez; a lo mejor está haciendo una mueca pensando en el siguiente movimiento doloroso. Una buena mamada requiere finura, y eso exige estar pendiente de cómo responde tu pareja a lo que le haces. La torpeza también hay que evitarla a toda costa, sobre todo cuando hay dientes de por medio.
Puedes darle la sensación de un agarre firme con los dientes SOLO si lo haces con cuidado y con su consentimiento. No des por hecho que le gusta duro durante el sexo oral a menos que te lo haya dejado claro de forma explícita. Y aun así, dale a tu hombre un calentamiento antes de pasar a un juego más bruto.
2. Tus mamadas son aburridas
Una de las claves de una felación extraordinaria es crear novedad en tu técnica, algo que os va a dar muchísimo placer a los dos. Aquí van algunas ideas...
- Varía la sensación usando el borde de la boca, la lengua, los labios, los dedos, las manos y los pechos - por separado o combinados.
- Los hombres son criaturas visuales, así que por qué no darle un espectáculo que no vaya a olvidar? Eso incluye tocarte mientras juegas con él, cambiar de postura para que tenga otro ángulo de visión, o mirarlo mientras deslizas la boca y la lengua por su pene y sus testículos.
- Ajusta el ritmo y la intensidad de la mamada. Fuerte y rápido, lento y profundo, rápido y suave … ya te haces una idea.
- Acuérdate de darle un respiro a la boca si notas que se te agarrota. Mientras tanto, prueba a frotar los labios arriba y abajo por su tronco mientras le sujetas los huevos con la mano. O, si lo prefieres, frota o golpea su pene (con suavidad!) contra la punta de tus pezones, tu lengua y tus labios.
3. No pides opinión
Algunas mujeres dan por sentado que una mamada, en sí misma, ya le sienta bien a un tío; así que lo hacen de una manera concreta sin pararse a pensar si de verdad resulta satisfactorio o no. En el sexo oral, todo se vuelve mucho más fácil cuando le pides a tu pareja sexual un pulgar arriba o un pulgar abajo. Si no se lo estás haciendo exactamente como toca, que tenga que venir a decírtelo puede resultar violento, o generar incomodidad o vergüenza en cualquiera de los dos.
Puedes descubrir lo que le pone a base de prueba y error, pero es mucho más fácil si simplemente se lo preguntas, o si le pides que se masturbe delante de ti. Otra opción es que te eche una mano; él puede guiar tus movimientos y enseñarte el ritmo y el gesto que lo van a volver loco de deseo. Quítale la adivinanza al asunto; tomar un papel activo en la búsqueda de su placer alimenta una relación sexual más libre y es una manera estupenda de predicar con el ejemplo.
4. Tratas la mamada como una tarea pesada
Algunas mujeres sienten que ocuparse del miembro de su hombre es una tarea. Les duele el cuello, les dan arcadas, él tarda demasiado en correrse, no reciben nada a cambio - o él lo pide tanto que acaba pareciendo una obligación.
Sea cual sea el caso, una mamada cargada de resentimiento no augura nada bueno para ninguna de las dos partes. Aunque la felación requiere cierta técnica, también hace falta la actitud adecuada; si te limitas a cumplir el trámite, hay muchas posibilidades de que él lo note.
Que empieces una mamada no significa que tengas que terminarla. Prueba a hacer una felación como preludio de sexo completo … o como un pequeño aperitivo que tiente a tu pareja sexual a tomarte allí mismo. También puede servir para lubricar su tronco antes de la penetración. A mucha gente que practica este placer oral le pone hacerlo, así que explora la posibilidad de que a ti también te excite.
5. Te guardas las manos para ti
Aunque la boca es tu mejor baza en una mamada, no olvides lo que puedes conseguir con las manos. Provocar el resto de su cuerpo va a generar muchísima expectación y muchísimo agradecimiento. Usa las manos para acariciarle los pezones, las piernas, las nalgas y el pubis, o ponlas a trabajar en sus testículos mientras le lames y le chupas el pene. O, si lo prefieres, qué mejor manera hay de ponerlo cachondo que dejar que te mire darte placer mientras se la comes?
Combinar la estimulación oral con la manual es una forma estupenda de subir la intensidad y ganar variedad. Prueba a alternar la estimulación oral y la manual. O integra las manos en la mamada envolviendo el pene con una de ellas o con las dos. Otra opción es juntar el pulgar con el índice (o el corazón) - te quedará el gesto de “OK”. Cuando le rodees la punta del pene con los labios, mantén ese anillo pegado a la boca; cuando deslices su tronco más adentro, tu “OK” no solo añade estimulación, sino que además puede seguir bajando por la parte del pene que la boca no llega a cubrir.
Para terminar
Merece la pena aprender los secretos que lo van a llevar al borde del éxtasis. Cuando se trata de dar placer, usa tus bazas y dale a tu hombre el respeto y la atención que te gustaría recibir a ti. No te olvides de echar un vistazo a la guía de SexInfo101 sobre posturas de felación para que te fluya la creatividad.





