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Masaje - Coito intermamario

Masaje - Coito intermamario

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Conocido comúnmente como ‘cubana’, el coito intermamario (IMI) es un acto sexual que consiste en frotar un pene entre los pechos de una mujer. Apretar los pechos uno contra otro crea resistencia contra el pene y produce una sensación física erótica parecida a la del coito con penetración. Aquí te explicamos por qué resulta atractivo el IMI, cómo funciona y un par de pautas sobre la etiqueta de la eyaculación.

Por qué gusta tanto?

En cierta medida, las prácticas y las creencias culturales determinan hasta qué punto los pechos se ven como objetos sexuales. Del estilo de vestir occidental, junto con la alta incidencia de pechos grandes u operados, se puede deducir que el fetiche preferido probablemente sean los pechos.

Los pechos desempeñan un papel importante en el comportamiento sexual humano. Muchas mujeres (y no pocos hombres) dependen mucho de los pechos como fuente de estimulación durante la excitación sexual. Para muchas mujeres, que les estimulen los pechos con gestos como frotarles la curva del pecho o chuparles el pezón resulta extremadamente placentero. Usar el pene para acariciar los pechos en el transcurso del sexo puede surgir de forma muy natural, así que no es descabellado querer experimentar un poco más con esa zona.

Los pechos y el pene se estimulan al frotarse el uno contra el otro y con la ayuda de las manos de uno de los dos o de ambos. También hay que apreciar la impresión visual del IMI; para algunas personas, solo con mirar este acto erótico ya se excitan muchísimo.

Cómo funciona

El IMI tiene un par de condiciones básicas que ayudan a que todo salga sin complicaciones; el pene tiene que ser lo bastante largo y los pechos lo bastante grandes. Cuando se cumplen las dos condiciones, las posturas sugeridas resultan más fáciles de hacer y las limitaciones físicas no estorban. Un hombre más generosamente dotado tiene longitud de sobra para meter entre los pechos y puede permitirse una gama más amplia de posturas. Una mujer con los pechos grandes los maneja con facilidad, moviéndolos arriba y abajo por separado o los dos a la vez. Si es lo bastante flexible, puede darle placer al pene con la boca mientras este empuja hasta el fondo entre sus pechos.

Etiqueta de la eyaculación

La mujer puede elegir recibir el semen en los pechos, en el cuello, en la cara o en la boca. Cuando el hombre está a punto de correrse durante el IMI, es importante hablar de antemano de si la mujer quiere (o no) recibir el semen en la cara o en la boca; a algunas mujeres les parece humillante la eyaculación en la cara y a otras no, y cada una tiene su propia preferencia respecto a recibir el semen en la boca. En cualquier acto sexual es fundamental que las dos personas se sientan cómodas antes y después.

Consejos para superar las limitaciones físicas

Cuando uno de los dos, o los dos, no ‘dan la talla’, todavía quedan otras posibilidades. Un hombre menos dotado querrá aprovechar el movimiento, la colocación y la agilidad para llevar a cabo el acto. Lo mismo vale para ellas: una mujer con los pechos pequeños puede conseguir el efecto del IMI con recursos como ‘dar botes con el cuerpo’ mientras se aprieta los pechos.

Además, todo el pecho que le falte para hacer un sándwich con el pene lo puede compensar juntando las manos. Si va un paso más allá y entrelaza los dedos, estimulará manualmente la parte de arriba del pene y añadirá otra dimensión interesante a esta práctica.

Preparación

Asegúrate de que la altura sea cómoda para los dos y haz los ajustes necesarios. Por ejemplo (según la postura), para ganar altura pon un cojín debajo de las rodillas de la mujer arrodillada o debajo de las nalgas del hombre tumbado. Si la cama es baja, la mujer puede sentarse en lugar de arrodillarse; también se pueden poner bloques resistentes bajo los pies del hombre para subirlo. Si lo prefieres, añade un respaldo, o simplemente los codos doblados, para incorporar el cuerpo. Por último, asegúrate de tener un bote de lubricante a mano.

Posturas sugeridas

  1. Hombre sentado o recostado/Mujer de rodillas:

    El hombre se tumba con la mitad superior del torso sobre la cama (o recostado en un sofá) y las nalgas colocadas en el borde; las rodillas están dobladas en un ángulo de unos noventa grados, los pies apoyados en el suelo y las piernas bien abiertas. La mujer se arrodilla, se sienta o se pone en cuclillas entre sus piernas; le rodea el pene con los pechos y empieza el movimiento. Si tiene el cuello lo bastante flexible, puede inclinar la cabeza para que su boca llegue al glande en la embestida más profunda.

  2. Mujer tumbada/Hombre a horcajadas:

    La mujer se tumba en una cama o en un sofá. Para tener más margen de maniobra, usa cojines para incorporarla. El hombre se arrodilla en la cama y se pone a horcajadas sobre su pecho. Mientras ella se aprieta los pechos, él puede empujar el pene entre ellos con libertad, y puede elegir entre apoyar las manos en sus hombros o agarrarse a algo cercano para sujetarse. Si no, si tiene buen equilibrio, puede echarse hacia atrás y usar los dedos para acariciarle la vagina. La otra opción es que sea el hombre quien mantenga juntos los pechos de la mujer mientras los penetra, y así a ella le quedan las manos libres para pasearlas. De nuevo, si ella no tiene ninguna limitación en el cuello, puede doblarlo para recibir el pene en la boca.

  3. Mujer tumbada/Hombre en zancada lateral:

    Esta postura es viable si la cama o el sofá son lo bastante bajos. La mujer se coloca igual que en la postura 2, pero con la cabeza en el borde de la cama/sofá. El hombre empieza arrodillándose a cada lado del pecho de la mujer y apoya uno de los pies en el suelo para tener más estabilidad. El siguiente paso es pasar el peso hacia atrás y hacia delante entre el pie que está en el suelo y la rodilla que está en la cama/sofá. Es una postura vigorizante y atlética, que le hace sentirse dominante y seguro.

  4. Hombre de pie/Mujer de rodillas:

    El hombre empieza de pie; la mujer se arrodilla en el suelo delante de él y le envuelve el pene con los pechos. Para su comodidad y su disfrute, busca un sitio donde él pueda apoyar las manos, detrás o a los lados, para usarlas como palanca o como punto de apoyo mientras frota el pene entre los pechos. La mujer puede participar en el movimiento en igual medida dando botes, o puede ser la única que se mueva.

Reflexiones finales

Un lubricante bien deslizante en el pene y entre los pechos puede ayudar y mejorar este acto sexual, ya que permite que el pene se mueva con más libertad y suavidad entre los pechos (y las manos).

El respeto y la mentalidad abierta también determinarán el resultado. Algunas mujeres pueden sentir que el IMI es degradante por las posturas dominantes del hombre; incluso pueden preferir evitar esta actividad sexual por completo. Sin embargo, esos sentimientos pueden nacer de sentirse vulnerables, dominadas o insuficientes. Como con cualquier preocupación, la respuesta es hablarlo con tu pareja sexual para resolver estas cuestiones, preferiblemente antes de que surjan.


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