
Sexo y envejecimiento
Es una creencia extendida que, al hacerte mayor, pierdes el deseo sexual y que la intimidad sexual deja de ser una opción; esto sencillamente no es la realidad! El deseo sexual de una persona puede experimentar algunos cambios debido a muchos factores, pero no desaparece necesariamente. Los factores que afectan al deseo sexual son de naturaleza psicológica y fisiológica.
Como regla general, si tienes un deseo sexual sano de joven, seguirás teniéndolo hasta bien entrada la vejez. Ahora bien, si a los veinte eres más bien un 'témpano', no puedes esperar una mejora espectacular sin mucho trabajo y mucha motivación.
Cambios sexuales con la edad
Los principales cambios fisiológicos que se producen tanto en los hombres como en las mujeres se deben al cambio en los niveles hormonales; los niveles de testosterona en los hombres y los niveles de estrógenos en las mujeres. El descenso gradual de estas hormonas provoca diversos cambios en la capacidad física para mantener relaciones sexuales; sin embargo, estos cambios se pueden superar con tiempo, paciencia y comunicación.
Cambios fisiológicos en los hombres
En los hombres, estos cambios físicos suelen producirse a lo largo de un periodo de tiempo. A medida que un hombre envejece, disminuye la cantidad de testosterona circulante; esto se estabiliza en torno a los 60 años. Como consecuencia de este descenso de los niveles de testosterona, un hombre puede tardar mucho más en alcanzar una erección completa. De joven, un hombre suele conseguir una erección solo con estimulación visual y mental; sin embargo, con la edad necesitará una estimulación manual más directa para lograr el mismo efecto.
También puede disminuir el tiempo que un hombre es capaz de mantener una erección antes de la eyaculación. Esto se debe a otros muchos factores físicos que afectan al flujo sanguíneo - como la hipertensión, la diabetes y las arritmias cardíacas - por nombrar solo unos pocos. También disminuyen la fuerza de la eyaculación y la cantidad de semen.
La fase de recuperación tras el coito también se alarga; un hombre tardará mucho más en poder tener otro orgasmo - normalmente de 12 a 24 horas. Este intervalo aumenta a medida que el hombre sigue envejeciendo.
Otro dato muy importante que conviene recordar es que, si un hombre interrumpe la actividad sexual entre los cincuenta y los sesenta años, tendrá muchas más probabilidades de sufrir problemas de impotencia a partir de entonces.
Cambios fisiológicos en las mujeres
En las mujeres, los cambios fisiológicos (aunque no suelen ser tan grandes como en los hombres) pueden tener efectos muy negativos y llevar a muchas mujeres a renunciar a la actividad sexual.
A medida que las mujeres envejecen, la menopausia provoca un descenso en la producción de estrógenos y pone fin a la fertilidad, aunque el embarazo sigue siendo posible hasta que haya pasado un año completo sin regla. Esto puede tener efectos psicológicos en algunas mujeres, algo que se tratará con más detalle en la siguiente sección.
Como consecuencia de este descenso en la producción de estrógenos, se producen algunos cambios que pueden hacer que los encuentros sexuales resulten dolorosos. En general hay atrofia del tejido vaginal; pierde elasticidad y el tejido empieza a adelgazarse. Disminuye la lubricación natural, lo que hará necesario el uso de lubricante artificial. El tamaño del tejido del clítoris, la vulva y los labios disminuye, al igual que el del cuello uterino, el útero y los ovarios. Sin embargo, la buena noticia es que la sensibilidad del clítoris sigue siendo la misma que cuando una mujer es más joven.
La tensión sexual que se siente antes del orgasmo disminuye y las contracciones orgásmicas son menores. Estas contracciones pueden llegar a ser dolorosas para algunas mujeres. La buena noticia: si una mujer era multiorgásmica antes de la menopausia, lo más probable es que siga conservando esa capacidad.
La psicología afecta al deseo sexual
A menudo, lo que de verdad afecta al deseo sexual de cualquier persona con la edad no son los cambios fisiológicos, sino los problemas psicológicos que aparecen. Puede darse una pérdida de interés por creencias religiosas según las cuales la intimidad sexual es solo un medio de reproducción. Una vez que una mujer pierde esa capacidad, puede perder el interés por el sexo porque ya no estará cumpliendo su "propósito religioso (reproductivo)".
Algunas personas pueden sentir culpa, sobre todo quienes han enviudado. Pueden tener la sensación de que mantener relaciones sexuales con alguien que no sea la persona con la que estuvieron casadas es una forma de traición.
Otras sentirán culpa porque las criaron con la idea de que el sexo no era algo para disfrutar. Hay creencias sociales según las cuales una persona mayor que conserva el deseo sexual es "sucia" o antinatural, lo que hace difícil que una persona mayor disfrute del sexo. Con la edad suele llegar la pérdida de quien compartía la vida y la imposibilidad de encontrar a alguien adecuado con quien disfrutar de la intimidad sexual. Las mujeres superan en número a los hombres, lo que hace difícil que muchas mujeres mayores encuentren a alguien adecuado.
La depresión también es un problema importante para el deseo sexual. Una persona deprimida suele tener pocas ganas de encuentros sexuales y, por desgracia, muchos de los medicamentos que se dan para tratar la depresión reducen el poco deseo sexual que queda.
Lo anterior es solo una pequeña parte de los muchos problemas psicológicos que pueden afectar al deseo sexual de una persona, hombre o mujer, cuando se hace mayor.
En conclusión...
Como ves, hay muchos factores que pueden interferir en el deseo sexual de una persona a medida que avanza la edad; sin embargo, hay muchas más formas de combatir estos cambios y de mantener/recuperar una vida sexual estupenda. La primera y más importante manera de plantar cara es la información. Nunca es tarde para aprender y lo más importante es entender cómo está cambiando tu cuerpo y qué puedes hacer al respecto. Infórmate sobre cualquier enfermedad que puedas tener y sobre los medicamentos que estás usando para tratarla. Muchos medicamentos tienen efectos secundarios que alteran el deseo sexual. Habla con tu médico o médica si crees que es tu caso, porque puede haber un tratamiento alternativo disponible sin esos efectos secundarios.
Otra forma de mantener una vida sexual placentera es experimentar con juguetes sexuales, vídeos, libros y revistas. Los juguetes vienen muy bien, sobre todo ahora que necesitas una estimulación más directa y tiempo para alcanzar una excitación completa. Hay una gran variedad de vibradores de todos los tamaños, formas y colores, todo tipo de accesorios, juguetes con funciones distintas, lubricantes comestibles y aceites de masaje. Se pueden usar muchas técnicas diferentes; desde el masaje y la estimulación oral hasta el Kama Sutra (para quienes conserven suficiente flexibilidad y suficiente espíritu aventurero como para probarlo).
Los problemas psicológicos se pueden tratar en terapia, o simplemente con una buena comunicación con tu pareja. Lo principal que hay que recordar es no tener miedo, tomarte tu tiempo y comunicarte.
Si una persona no tiene pareja y no consigue encontrar a alguien adecuado, hay muchísimas formas de darse placer a sí misma. Con la actitud y el planteamiento adecuados, no hay razón para que no puedas disfrutar de una vida sexual activa hasta bien entrada la vejez!


