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Ciclo de respuesta sexual femenina

Ciclo de respuesta sexual femenina

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Resulta asombroso pensar en la magnitud de los cambios físicos que se producen en el cuerpo femenino durante la excitación sexual … no solo en la fase del orgasmo, sino a lo largo de todo el ciclo de su respuesta sexual. Desde el momento en que el cerebro registra el interés sexual hasta el momento posterior al clímax, hombres y mujeres comparten similitudes en la forma en que sus cuerpos reaccionan a las fases de la excitación sexual; pero la mayoría de las veces llegan a ellas a ritmos distintos. Además, la reacción física de una mujer ante el sexo es menos perceptible y, a menudo, mucho más incomprendida.

Visión general

Ni el orgasmo ni la comprensión de los factores físicos y emocionales que conducen a él tienen por qué ser un misterio. Aunque quizá no exista un patrón fijo en el repertorio sexual, la respuesta sí sigue, por lo general, un patrón - y el ciclo de respuesta sexual humana es un modelo de ese patrón; es decir, las cinco etapas fisiológicas por las que pasa el cuerpo humano ante la estimulación sexual. La respuesta sexual de una mujer es una interacción compleja entre ella y su pareja y, si ambas personas entienden cómo responde el cuerpo femenino a las palabras, al tacto o incluso a la mera tensión sexual, el sexo podría disfrutarse muchísimo más!

Vamos a repasar las cinco etapas de la respuesta sexual en su orden de aparición...

Fase 1: Deseo

La etapa preliminar llamada deseo es una parte vital de la respuesta sexual en las mujeres y se diferencia muchísimo de lo que suelen experimentar los hombres. En cuanto aparece algún tipo de estímulo, ya sea un pensamiento erótico o una caricia sensual, muchos hombres son capaces de vivir las fases de deseo y excitación prácticamente a la vez; justo lo contrario que la mayoría de las mujeres, que pueden necesitar desde un par de minutos hasta una hora antes de estar físicamente listas para pasar a la siguiente fase de la respuesta sexual.

A diferencia de los hombres, a quienes excita mucho el estímulo visual, las mujeres son mucho más receptivas al tacto durante las primeras fases de la excitación. Su respuesta física y psicológica al deseo dependerá también de su estado mental y emocional en ese momento. A muchas mujeres les resulta mucho más difícil construir el deseo cuando están distraídas por la ansiedad, el estrés o una baja autoestima.

Antes de la excitación:

  • los labios y la vagina tienen un color rosa claro y están en un estado relajado;
  • a medida que crece la excitación sexual, su piel se vuelve cada vez más sensible al tacto.

Como el proceso de excitación suele ser más lento en las mujeres que en los hombres, es importante que una mujer comunique sus necesidades a su pareja sexual y exprese cualquier cosa que necesite durante la fase de deseo, ya sea más tiempo de preliminares o un tipo concreto de estimulación.

Fase 2: Excitación

La excitación física en la mujer puede empezar en cuanto ha tenido algún tipo de contacto placentero con su pareja - o consigo misma. Una vez que la cosa arranca, atraviesa el proceso físico que la prepara para el sexo.

Igual que el pene empieza a cambiar de forma cuando se excita, los genitales femeninos también sufren una alteración física, aunque a menudo puede producirse sin que se note siquiera. El fenómeno se llama ‘efecto tienda’ y ocurre cuando el conducto de la vagina adopta una especie de forma de tienda de campaña; además, aumenta de longitud.

Otros cambios físicos que se producen:

  • la vagina se lubrica;
  • los labios mayores se hinchan hasta más de tres veces su grosor original y se separan de la entrada de la vagina;
  • la vagina y los labios adoptan un color rojo intenso o violáceo debido al riego sanguíneo adicional en los genitales;
  • el clítoris se congestiona y el tejido que lo rodea también se hincha;
  • los pechos empiezan a hincharse y los pezones se endurecen;
  • la tensión arterial sube aproximadamente un tercio;
  • el ritmo respiratorio, la tensión muscular y el ritmo cardiaco aumentan todos;
  • se produce una reducción de la sensibilidad al dolor.

Fase 3: Meseta

La tensión sexual sostenida desempeña un papel fundamental para mantener la excitación y, a medida que las tensiones sexuales suben y la estimulación continúa, el recorrido de una mujer por el ciclo de respuesta sexual asciende poco a poco hacia el orgasmo.

Durante esta fase:

  • el útero se eleva de su posición y el clítoris se hace más visible bajo su capuchón;
  • el tercio externo de la vagina y el útero se congestionan aún más de sangre;
  • más de un tercio de las mujeres sudan, normalmente en la frente, el labio superior, el pecho, las axilas y entre los muslos;
  • puede aparecer un rubor sexual que se extiende desde el cuello, el pecho y el estómago.

Si comparamos ambos sexos, los hombres se excitan deprisa y viven una fase de meseta más larga - y, en cierto momento, pueden hacer una pausa en la estimulación para no llegar al orgasmo demasiado rápido. Las mujeres, en cambio, pueden tardar más en excitarse en la segunda fase, pero solo necesitan un periodo corto en la fase de meseta. De hecho, incluso después de tener un orgasmo, si una mujer está lo bastante excitada puede volver a la fase de meseta y seguir teniendo sexo.

Fase 4: Orgasmo

No hay dos mujeres que tengan un orgasmo exactamente igual. La sensación del clímax puede vivirse como una experiencia de todo el cuerpo o mantenerse concentrada en los genitales. Los orgasmos pueden sentirse potentes, arrolladores y producirse en muy poco tiempo - o percibirse como un aleteo de sensaciones, más suave en intensidad y alargado durante más tiempo. Una vez que alcanza la cima del placer, su cuerpo sufre contracciones orgásmicas - las mismas en los hombres que en las mujeres - una flexión involuntaria de los músculos en respuesta al orgasmo. Estas contracciones se producen a intervalos de 0,8 segundos.

Durante el orgasmo ocurre lo siguiente:

  • lubricación vaginal adicional;
  • otras partes del cuerpo pueden sufrir espasmos involuntarios;
  • la vagina, el cuello del útero y las paredes uterinas se contraen rítmicamente;
  • a medida que se libera la tensión sexual, el cuerpo responde rápidamente bombeando la sangre del tejido congestionado de vuelta al resto del cuerpo;
  • los músculos pélvicos y el ano se contraen.
  • en algunos casos puede producirse la eyaculación femenina.

Fase 5: Resolución

Las mujeres se diferencian de los hombres en que no pasan por un periodo refractario (el tiempo que sigue al sexo durante el cual una persona es físicamente incapaz de volver a excitarse). Si sigue sexualmente excitada y la estimulación continúa, una mujer puede seguir recibiendo estímulos y llegar al orgasmo una y otra vez. Esta fase de la excitación es más larga en las mujeres que en los hombres y es un momento estupendo para que ambas personas disfruten de los juegos posteriores, ese rato poscoital en el que puedes recrearte en las sensaciones y dejar que el contacto íntimo continúe si te apetece. Como no la frena ningún periodo refractario, una mujer en la fase de resolución puede entregarse a más actividad sexual si sigue excitada y ha recibido estimulación suficiente.

También durante la resolución:

  • una vez que el orgasmo libera la tensión sexual, la sangre sale de los órganos sexuales, con lo que los genitales reducen su tamaño y la piel pierde su rubor;
  • los músculos vuelven a un estado relajado;
  • la tensión arterial, el ritmo cardiaco y el ritmo respiratorio vuelven a la normalidad.

Reflexiones finales

Durante el sexo heterosexual es habitual que se produzca un desajuste en la respuesta sexual, lo que hace que las mujeres se sientan presionadas para tener un orgasmo, algo que, por desgracia, tiene el efecto de inhibir su capacidad de excitarse lo suficiente para conseguirlo!

Como también atestiguan muchos hombres que sufren ansiedad de rendimiento, cuando sientes que tienes que actuar sexualmente antes de que tu cabeza y/o tu cuerpo estén preparados, eso basta para frustrar la experiencia incluso de los individuos más viriles. Por eso resulta muy útil entender tu respuesta sexual y la de tu pareja, y dedicarles el tiempo y la atención que merecen en cada fase de la excitación.


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