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Masturbación - femenina

Masturbación - femenina

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La masturbación da a las mujeres la oportunidad de explorar su cuerpo y, al mismo tiempo, les proporciona un alto grado de libertad sexual. Les permite experimentar placer sexual sin depender de otra persona y liberar la tensión sexual cuando sienten la necesidad de hacerlo.

La masturbación puede ser una herramienta de aprendizaje muy liberadora para las mujeres - les enseña cómo es su cuerpo y cómo responde a la estimulación sexual. Muchas mujeres normales y sanas solo llegan al orgasmo masturbándose, o descubren que es su tipo de orgasmo más intenso. La masturbación es la primera y más importante habilidad sexual que una mujer debería aprender, porque tiene la llave para disfrutar de las demás formas de actividad sexual. Muchas mujeres descubren esta habilidad pronto en la vida, pero demasiado a menudo no llega hasta el final de la adolescencia o los primeros años de la veintena. Esto procede de la idea equivocada de que la infancia carece por completo de sexualidad y de que hay que protegerla de sus 'males'. Las criaturas, y sobre todo las más pequeñas, son seres de una curiosidad enorme que sin duda descubrirán la masturbación por su cuenta. Si un padre o una madre descubre que su hija o su hijo se masturba, no debería reñirle por ello, sino hablarle de qué comportamientos son apropiados en privado y cuáles en público.

Sin embargo, no todas las mujeres tienen una visión negativa de la masturbación, ni todas sienten la necesidad de masturbarse. La cuestión es que las mujeres desarrollan cada vez más una actitud positiva hacia la masturbación y hacia el placer que puede darles. Cuando tienen ocasión, muchas mujeres hablan de sus hábitos de masturbación con orgullo, sin el menor sentimiento de culpa.

Ideas equivocadas frecuentes

A pesar de la revolución sexual, la masturbación femenina sigue siendo un tanto tabú. Aunque las canciones populares, el cine y la televisión la mencionan, no es un tema de conversación habitual. La gente menciona con más facilidad la Masturbación masculina que la femenina. Que los hombres se masturban se da por hecho; en cambio, de las mujeres, aunque se acepte comúnmente que lo hacen, no se espera que lo hagan. Si una mujer no sabe que las mujeres de su entorno se masturban y que dan por hecho que ella también lo hace, es menos probable que lo haga ... o, si lo hace, se siente culpable por ello. Como muchas mujeres no suelen hablar del tema, a menudo se presume que no se masturban.

Otra idea equivocada frecuente entre las mujeres es que, si tienen pareja, no deberían sentir la necesidad de masturbarse. O que, si están solteras, masturbarse reforzaría esa soltería; dicho de otro modo, si no estuvieran solteras no tendrían que masturbarse. Así que, en lugar de masturbarse, algunas salen a buscar pareja. No es la mejor solución y suele acabar en deseos insatisfechos.

Como la masturbación se ve como una actividad "en solitario", algunas mujeres con pareja no sienten que sea apropiado masturbarse. Se cree que, si tienes pareja, la actividad sexual con ella debería cubrir todas tus necesidades sexuales. Es un ideal bonito, pero en la vida real las necesidades sexuales de muchas mujeres no quedan del todo cubiertas por su pareja, por muy buena y cariñosa que sea. Para las mujeres con pareja es importante entender que masturbarse es perfectamente sano y normal, y que deberían hacerlo sin sentirse culpables. Para muchas mujeres, la frecuencia con la que se masturban no debería cambiar al pasar de estar solteras a tener una pareja sexual. Algunas incluso descubren que se masturban más cuando tienen pareja, porque tenerla las hace sentirse más sexuales y aumenta su deseo de sexo y de placer sexual.

Aunque es del todo falso, la mayoría de la gente cree que las mujeres son menos sexuales que los hombres. Nos hacen creer que las mujeres piensan en el sexo y lo desean mucho menos. La sociedad convierte en parias a las mujeres abiertamente sexuales. El resultado es que las mujeres acaban creyendo que no deberían tener sentimientos ni deseos sexuales intensos. Por desgracia, a muchas mujeres les da vergüenza admitir que están ‘cachondas’. El resultado es que se repliegan hacia dentro y niegan sus propios sentimientos y deseos sexuales. Aunque el deseo sexual de una mujer puede cambiar con el tiempo por influencia hormonal, en conjunto ellas son tan sexuales como los hombres. Si una mujer acepta que es tan sexual como un hombre, es más probable que se sienta cómoda con su deseo de masturbarse.

Por qué masturbarse?

La razón principal por la que una mujer debería masturbarse es porque se siente bien. Las mujeres con un deseo sexual fuerte pueden masturbarse a menudo, pero ninguna debería renunciar a masturbarse solo porque su deseo sexual no sea fuerte. Aunque no tenga ganas de sexo en pareja, debería seguir disfrutando de darse placer. El hecho de que las niñas preadolescentes se masturben demuestra que el deseo sexual inducido por las hormonas no es la única razón para masturbarse; las niñas lo hacen sin más motivo que porque se siente bien. No hay nada malo en que una mujer se dé placer a diario, o tan a menudo como quiera. Para que la masturbación sea placentera no tiene por qué terminar en orgasmo. Masturbarse puede consistir en nada más que apoyar las manos sobre tu vulva al irte a dormir por la noche, simplemente porque se siente bien.

En todas las relaciones hay momentos en los que tu pareja no está disponible para el sexo cuando a ti te apetece, aunque duerma a tu lado. Es frecuente que dentro de una pareja haya niveles distintos de deseo sexual y expectativas distintas sobre la intimidad física. Por eso muchas mujeres se masturban a escondidas en la ducha, o en silencio a primera hora de la mañana mientras su pareja duerme a su lado. Masturbarse cuando tienes pareja es normal y ninguna mujer debería avergonzarse por ello. Lo más probable es que casi todas lo hayan hecho en algún momento de su relación. A menudo es una necesidad. Renunciar a la masturbación y al placer sexual cuando lo necesitas solo porque tienes pareja te hace daño a ti y a tu relación, porque poco a poco empezarás a culparla de tu frustración sexual. Y a medida que crece tu frustración sexual, crece también tu frustración con la relación.

Si una mujer no sabe cómo satisfacerse sexualmente, cómo va a esperar que lo sepa la otra persona? Conocer su propio cuerpo, saber cómo responde y enseñárselo después a quien está con ella es una manera estupenda de asegurarse de que saca el máximo partido a toda su experiencia sexual. No seáis tímidas, chicas … compartid ese conocimiento y no os arrepentiréis jamás!

Técnicas de masturbación

Las mujeres y las chicas se masturban de infinitas maneras. Los métodos más habituales son masajear el clítoris con las manos y los dedos, frotar la vulva contra almohadas, ropa de cama, peluches, muebles, etc. La vagina parece tener un papel limitado en las prácticas masturbatorias de las mujeres, pero la penetración vaginal durante la masturbación no es en absoluto rara ni infrecuente. Algunas mujeres añaden estimulación anal y/o de los pezones a la estimulación del clítoris y de la vagina.

Es importante entender que no hay una manera "correcta" ni "buena" de masturbarse. Algunas mujeres sienten que deberían poder masturbarse hasta el orgasmo con un método distinto o más correcto porque oyen que otras mujeres lo hacen así. Conviene tener presente que la anatomía de cada mujer es ligeramente distinta y que su configuración psicológica lo es bastante más. El resultado es que cada mujer se masturba de forma diferente, aunque use la misma técnica básica. Mientras que algunas mujeres llegan al orgasmo con varias técnicas distintas, otras descubren que solo lo alcanzan usando siempre el mismo método. No hay nada malo en ello. Por el condicionamiento y por las diferencias entre los cuerpos de las mujeres, aprender técnicas nuevas puede resultar difícil para algunas. Si llegas al orgasmo con tu técnica de masturbación actual, experimenta con libertad, pero no sientas que tienes que llegar al orgasmo de otras maneras. Recuerda: la masturbación tiene que ser divertida y agradable, la hagas como la hagas.

Aquí van algunos consejos para quien empieza - o para cualquier persona que quiera ampliar su repertorio:

La principiante

Cuando hayas relajado el cuerpo, túmbate en una cama o siéntate en una silla cómoda y explora tu cuerpo desnudo o semidesnudo. Recorre tu cuerpo con los dedos y las manos. Explora tus pechos y juega con tus pezones; acaricia tus piernas y tus muslos. Ahueca la mano sobre tu vulva y frota suavemente haciendo pequeños círculos. Estimula tu cuerpo, pero no intentes llegar al orgasmo. Hazte sentir bien. Si notas que te pones tensa, para lo que estés haciendo, respira hondo y relájate. Haz este ejercicio tan a menudo como puedas, pero nunca más de 20 minutos por sesión. No te canses ni te agobies. El objetivo de este ejercicio es que te sientas bien sin dejar de estar relajada, no tener un orgasmo. Quieres sentirte un poco excitada, pero en paz - no empujada a ir más lejos.

Cuando te sientas cómoda explorando y tocando tu cuerpo, querrás probar formas más directas de estimular tu vulva. Desliza los dedos entre los pliegues de tu vulva, masajea los labios internos y juega con ellos, tirando quizá de ellos con suavidad o con más fuerza. Sube los dedos hasta la parte superior de tu vulva y colócalos sobre el clítoris. Muévelos suavemente arriba y abajo, en círculos, e incluso agítalos con ganas. Haz que el tejido flexible que cubre el clítoris se deslice sobre el cuerpo y el glande del clítoris. Si sientes la necesidad de estar llena, introduce uno o dos dedos en la vagina. Quieres hacerte sentir muy bien, pero no quieres intentar tener un orgasmo a propósito. Si llega un orgasmo, tiene que ser una sorpresa total. Si estás pensando en tener un orgasmo, necesitas frenar, relajarte y desviar tus pensamientos. No quieres que tu cerebro sepa que estás a punto de tener un orgasmo.

Puede que no tengas un orgasmo las primeras veces, así que no lo intentes. Disfruta sin más del placer de tocarte. Si llegas a un punto en el que de pronto notas el cuerpo hipertenso, es que lo estás intentando demasiado. Intenta disfrutar, no llegar al orgasmo. Quieres sorprenderte a ti misma con un orgasmo. Si te sientes al borde del orgasmo pero no consigues llegar, probablemente estés forzando demasiado; no puedes obligar a tu cuerpo a tener un orgasmo. Cuanto más te concentras en intentar tener un orgasmo, menos probable es que lo tengas.

Estimulación del clítoris

Con las manos y los dedos, estimula (frota, acaricia, pellizca, etc) el clítoris con uno o varios dedos o con la palma de la mano. Algunas encuentran demasiado intenso el contacto directo con el clítoris y prefieren la estimulación cerca o alrededor de él. Otras prefieren dejar una capa de ropa o algún otro tejido entre la mano y el clítoris. Prueba las dos cosas y mira qué te funciona mejor.

Estimulación del punto G

Introducir un vibrador o un consolador en la vagina puede ayudarte a localizar y estimular tu punto G, y ofrece una sensación de plenitud en la vagina. Puedes localizar el punto G con los dedos, pero es difícil darle una estimulación suficiente con la masturbación manual. Las mujeres que disfrutan de la estimulación del punto G suelen recurrir a juguetes sexuales, que la hacen más fácil y más placentera.

Vibradores

Los vibradores se usan sobre todo para estimular el clítoris, aunque muchas mujeres también los utilizan para la estimulación vaginal o anal. También se pueden combinar con otros juguetes y usar en un sinfín de posturas. Una buena alternativa discreta al vibrador para la estimulación del clítoris o anal es un masajeador de varita. Ahora bien, los masajeadores de varita no sirven para la penetración vaginal ni anal. Para ver una amplia selección de juguetes sexuales, visita nuestra sección de Análisis de juguetes sexuales.

Objetos comunes del día a día

Frota tu clítoris contra cualquier objeto blando y no abrasivo (p. ej., una almohada, la esquina de un sofá, etc.) y comprueba si te gusta la estimulación que te da.

Las duchas

Una alcachofa de ducha desmontable puede resultar bastante estimulante para casi cualquier mujer. La mejor ducha es la que tiene un mando versátil que cambia el agua de un chorro continuo a un chorro pulsante. En las bañeras de hidromasaje, evita dirigir chorros fuertes de agua hacia la vagina; en casos extremos esto puede provocar una embolia gaseosa mortal!

Reflexiones finales

En resumen, no hay una manera correcta de masturbarse ni un número concreto de veces que debas hacerlo por semana. Mientras te sientas cómoda con la frecuencia con la que te masturbas y con el placer que te da, sigue haciéndolo. La masturbación es normal y debería ser placentera, así que descubre qué es lo que más te gusta y luego enséñale a tu pareja, si la tienes, cómo puede ayudarte a darte placer como es debido.


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